domingo, 15 de noviembre de 2009

MATÍAS ANTOLÍN: «José Tomás me dijo que entre los periodistas hay muchas sardinas que se creen tiburones»

Matías Antolín analizó la figura de José Tomás en las jornadas de 'El Quite'. /ALFREDO IGLESIAS
PABLO G. MANCHA LOGROÑO
El periodista y escritor Matías Antolín presentó ayer en una conferencia organizada por la peña 'El Quite' su libro sobre José Tomás Torero de silencio.
- ¿Por qué le conmueve este torero?
- Me lo presentó Sabina hace diez años en Casa Salvador de Madrid y descubrí a un hombre que era torero, rebelde y un ser humano al margen de casi todo lo que existía a su alrededor. Me impresionó su reflexión intelectual sobre el significado del toreo y noté ese mismo día que hasta con el cuchillo y el tenedor estaba dotado de una personalidad distinta; lo cierto es que me atrajo irresistiblemente y su regreso ha significado la vuelta de la esencia del toreo, una inyección para esta fiesta y la sensación de que ha anulado lo demás.
- ¿Es posible que en este caso de el mito pueda deformar la realidad?
- Para nada. Aquí la pasión no vence a la razón: yo voy a verle a una plaza y sé que no sólo asisto a un corrida de toros: asisto a una experiencia; no me recuerda a nadie porque torera como nadie y como estoy tan borracho de José Tomás, decidí seguirle por todo el mundo y eso ha hecho que me impregnara a fondo de su ser; le admiro, le respeto y ha sido capaz de proporcionarme las mejores emociones de cuantas he vivido como espectador de toros.
- ¿Por qué es tan desconocida la personalidad de José Tomás?
- La timidez es como su segunda piel y es muy introvertido. Vive el toreo con mucho sentido de la liturgia. Le encanta pasear por la playa de Estepona con sus perros todas las mañanas, entrenarse muchísimo, escuchar flamenco, a Sabina o a José Alfredo y además, lee bastante. Una de las cosas que suele hacer es pasear unas dos horas de incógnito por la ciudad los días que torera, con una gorrita y en compañía de su chófer. Es un amante de la vida realmente increíble que cuando llega a la plaza se pregunta si volverá a ver a esas personas con las que se ha cruzado o si regresará vivo al hotel... luego llega la hora de la corrida y torea con el mayor clasicismo posible llegando a convertirse en un fenómeno de masas sólo comparable a lo que supuso en su día 'El Cordobés', con la diferencia de que el de Galapagar resume en su tauromaquia lo mejor de los grandes toreros de la historia.
- ¿Por qué mucha gente tiene la percepción de que es un suicida y un pesetero?
- En este país parece que nadie es alguien hasta que se habla mal de él. Es muy consciente de que no es santo de devoción de todo el mundo, pero le sensibiliza especialmente que le tachen de suicida. Tiene muy claro que un toro le puede coger pero alberga mucho más miedo al fracaso que a la cornada. Es tan puro que su toreo es una catarsis... y sabes que nunca va a defraudar. Es posible que sea un bicho raro pero se ignora lo filántropo que llega ser, su generosidad, aunque siempre alejado de los focos de la publicidad. Huye de un sector de la prensa que sólo quiere hacer de él una especie de retrato robot, un ecce homo; tanto es así que él me dijo que entre los periodistas hay muchas sardinas que se creen tiburones y que le ponen sólo el consabido cebo morboso.
Fuente: larioja.com

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