sábado, 9 de julio de 2011

ÁVILA. Crónica de la 1ª novillada del Certamen La Muralla.



Fernández, en el primero de su lote
Foto:Juan Andrés Cartón
DIEGO Silveti y Javier Jiménez cortaron sendas orejas en la primera novillada del Certamen La Muralla, pero lo más torero llevó la firma, sin duda, del barcelonés Jesús Fernández. Pese a lo poco que ha toreado dejó sensación de torero maduro, solvente, valiente y capaz al que también le funciona la cabeza. En el que rompió plaza, saludado de hinojos, dejó constancia de su buen concepto manejando capote y muleta, y atacó muy derecho con la espada, pero falló con el descabello. Además tuvo la mala suerte de que el novillo, que se movió mucho sin fijeza (le hubiese venido bien un puyacito más consistente), se rajó del todo en cuanto lo pudo y no le dejó desarrollar plenamente su tauromaquia.Con el cuarto, al que recibió con dos faroles de rodillas, también estuvo muy firme, tirando fenomenalmente de la frenada embestida de un novillo remolón. Hubo naturales de indudable mérito, y también lo tuvieron algunos pases con la diestra. Cerró con ajustadas bernardinas y marró reiteradamente con la espada. Dejó ganas de verle con mejor lote…Diego Silveti, en cambio, apenas dijo nada verdaderamente atractivo. No pasó de voluntarioso en el primero de su lote, que además quedó muy mermado físicamente después de dar con el cuerpo en tierra tras el primer muletazo, que fue un trallazo demoledor. Era bravito el novillo, pero las carencias físicas le obligaron a defenderse, y el torero tan solo anduvo por allí. Eso sí, lo recibió de capa con enrazados lances en terrenos de chiqueros.Y en el quinto, un castaño bajito que en los primeros tercios se movió alocadamente pero que se centró en la muleta, se mostró acelerado en demasía y sufrió muchos enganchones. Y aunque el novillo repetía con clase con el morro a ras de arena, el final de los pases quedó deslucido porque el torero tenía tendencia a rematarlos por arriba, obligando a la res a levantar la cara. Y también cerró la labro con bernardinas, pero que resultaron más atropelladas que las de Fernández.Javier Jiménez es de Espartinas, físicamente se da un aire a «Espartaco», y es alumno del padre de éste. Y además recuerda bastante a él en la forma de interpretar el toreo. Templa mucho, liga los muletazos con facilidad, y llega fácilmente al tendido aunque se pasa los novillos a cierta distancia. Con el capote quedó prácticamente inédito, y a al tercero de la función (bravo y enclasado animal que tuvo el pero de perder con reiteración las manos) lo liquidó de estocada fulminante atacando derecho como una vela.Sin embargo, en el sexto no anduvo fino con los aceros, ni tampoco con la flámula, pues se le vio embarullado frente a un novillo mansito que repitió las embestidas sin acabar de empujar.Fuente: Martín Jorge. diariodeavila.es

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