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domingo, 19 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica (18/09) Fortes corta una oreja, pitos a Morante. Feria de Agosto 2012.


Fortes corta una oreja del único toro de calidad en la penúltima de Málaga

18 Agosto 2012
Málaga. Tres cuartos de entrada. Tres toros -primero, segundo y tercero- de "El Pilar", pobres de presentación y de juego desigual, dos -cuarto y quinto- de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación, flojos y descastados, y un sobrero que hizo sexto de Parladé, manso.
Enrique Ponce: pinchazo (silencio); y estocada desprendida (ovación).
José Antonio "Morante de la Puebla": pinchazo, y estocada corta y atravesada (palmas); y pinchazo hondo y dos descabellos (pitos).
Saúl Jiménez Fortes: estocada (oreja); y estocada (ovación).
 
En cuadrillas, Juan José Trujillo se desmonteró en el sexto.

Málaga. Feria de Agosto. Sábado 18 de agosto

Fotos: Joaquín Bueno / Aplausos









Reproducimos la crónica que realiza D. Antonio Lorca sobre este festejo, para El País.:

FERIA DE MÁLAGA

 Un proyecto de cadáver 

He ahí el problema: mientras que en los tiempos de Joselito y Belmonte había quien empeñaba el colchón para ver a sus ídolos, hoy se puede vivir sin los toros

 Málaga 18 AGO 2012 -



Morante de la Puebla, durante la faena de ayer a su primer toro. / JORGE ZAPATA (EFE)

Se devanen los sesos los taurinos —siempre por separados, nunca juntos— tratando de encontrar las razones por las que los espectadores abandonan su buena costumbre de acudir a las plazas de toros. Y todos coinciden en acusar a la crisis económica de ese mal que parece no tener fin. Y tendrán razón, qué duda cabe, pues, el cierre de empresas, el desempleo y, sobre todo, la incertidumbre ante el futuro hacen que cada cual se aferre a los gastos imprescindibles y huya de aquello sin lo que se puede vivir.
He ahí el problema: mientras que en los tiempos de Joselito y Belmonte había quien empeñaba el colchón para ver a sus ídolos, hoy se puede vivir sin los toros. Y la conclusión cae por su propio peso: se puede prescindir porque se han convertido en un espectáculo sin alma, porque se ha perdido la emoción y, por encima de todo, porque al toro bravo ya no lo conoce ni el que lo fundó.
Por ejemplo, los de ayer. Después de asistir al festejo de ayer, se justifica que un señor te pare por la calle y te espete sin más: 'Oiga, que yo he sido aficionado toda la vida, pero me han obligado a cortarme la coleta'. Y esta enfermedad es más grave que la crisis económica, pues si bien esta puede tener remedio, la falta de fuerzas de los toros, la ausencia de casta y el imperio del aburrimiento amenazan seriamente con erigirse en un mal irremediable.

Toda la corrida fue una pasarela de toros tullidos, lisiados y beodos
Los toros de ayer -encima, no se pudo completar la corrida anunciada de El Pilar, que fue remendada con dos ejemplares de Juan Pedro Domecq- eran todos ellos proyectos de cadáver, animales lisiados, tullidos y muertos en vida, amén de excesivamente justos de presencia. Los seis tuvieron comportamiento de beodos, como si en lugar de la dehesa procedieran de la calle Larios, que en esta ciudad es el centro de la feria de día. Y así no puede ser: un toro no puede salir al ruedo tambaleante. Así no es posible retener a los clientes, porque no hay empuje, ni codicia, ni casta, ni nada que se le parezca. Y que nadie se engañe: el protagonista de esta historia es el de negro; si falla el toro, se derrumba la fiesta al completo. Y, entonces, el festejo se convierte en una fea caricatura de algo que fue capaz de mantener la tensión en los tendidos y que hoy solo produce pena y sopor.
Qué imagen más patética y denigrante es ver a un toro bravo despanzurrado en la arena en plena faena de muleta. Pues eso fue lo que le ocurrió al primero de Ponce, un toro encogido y con todas las ganas de abandonar cuanto antes este mundo. Y por allí anduvo el maestro, con la muleta a media altura, intentando mantener en pie al birrioso animal mientras la música, de manera incomprensible, trataba de amenizar el cotarro. Primo hermano del primero fue el cuarto, de embestida dulzona y sin gracia, incapaz de sostener su propia sombra, y otra vez Ponce trató de justificar lo injustificable, pues lo que debía hacer es anunciarse con otro tipo de ganadería que no ofreciera, de antemano, tanta cantidad de carne lisiada.
La misma suerte corrieron sus compañeros de terna pues sus toros fueron de la misma condición, si bien, como es verdad que el que no se consuela es porque no quiere, se pueden destacar algunos chispazos, de poca luz, pero chispazos, que alegraron en parte la anodina tarde.

Solo Morante tuvo algunos chispazos de su particular tauromaquia
Morante se estiró a la verónica en su primero y una, solo una, pero enorme, quedó ahí para el recuerdo. Compitió, después, en un quite por chicuelinas con Jiménez Fortes y se cubrió el cuerpo con el capote como en un paso de baile. Y muleta en mano atisbo el natural ante un toro sin fuelle, pero con esa gracia exclusiva de este torero. Aún hubo una tanda de derechazos ceñidos y largos y un precioso cambio de manos. Y se acabó. El toro, que era una mona, no dio más de sí.
Volvió a intentarlo en el quinto a la verónica y no dejó más que el regusto de su innata sensibilidad; el toro se paró poco después y todo volvió a ser el triunfo de la nada.
Era la segunda y última corrida del joven Jiménez Fortes, a quien más falta le hacía un triunfo en su corta carrera. Fue un dechado de entrega, decisión y voluntad, pero de donde no hay no se puede sacar. Es de esperar que haya aprendido la lección, porque con oponentes de esa calaña no le sonreirá el triunfo. Su primero era la tonta del bote, que doblaba las manos con preocupante asiduidad; el chaval se mostró suficiente y logró algún natural de buena factura. Le devolvieron el sexto -puro trámite, pues los seis debieron seguir el mismo camino- y salió otro de las mismas hechuras y comportamiento, al que Juan José Trujillo puso un extraordinario par de banderillas, y Fortes hizo lo que pudo, que fue bien poco.
En suma, que nadie tiene interés en cantar el aburrimiento; es que no hay tu tía…

EL PILAR/PONCE, MORANTE, FORTES

Cuatro toros de El Pilar y dos -cuarto y quinto- de Juan Pedro Domecq, muy justos de presentación, tullidos y descastados. El sexto, devuelto, y sustituido por otro de Parladé, del similar comportamiento.
Enrique Ponce: pinchazo (silencio); estocada caída (gran ovación).
Morante de la Puebla: pinchazo y casi entera atravesada (ovación); media y dos descabellos (silencio).
Jiménez Fortes: estocada (oreja); estocada atravesada (palmas).
Plaza de la Malagueta. 18 de agosto. Novena corrida de feria. Casi tres cuartos de entrada.


sábado, 18 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica del 17/08. Salvador Vega ''tres avisos'' Feria de Agosto 2012

Miguel Ángel Perera corta la única oreja y Salvador Vega se deja un toro vivo


Miguel Ángel Perera corta la única oreja y Salvador Vega se deja un toro vivo

17 Agosto 2012
Málaga. Dos tercios de entrada. Toros de Alcurrucén, el sexto con el hierro de "El Cortijillo", justos de presentación y mansos en general.

Enrique Ponce:
pinchazo hondo y estocada corta (ovación tras aviso); y pinchazo, estocada corta y dos descabellos (silencio).
Salvador Vega:
media trasera y diecisiete descabellos (silencio tras dos avisos); y media estocada, diez descabellos, suena el tercer aviso y el toro tiene que ser apuntillado en el ruedo (pitos tras tres avisos).Miguel Ángel Perera: estocada desprendida (oreja tras aviso); y pinchazo, media estocada y descabello (silencio).

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del ex alcalde de Málaga, Cayetano Utrera Ravassa.



Málaga. Feria de Agosto. Viernes 17 de agosto

Fotos: Joaquín Bueno / Aplausos.












La opinión de D, Antonio Lorca, para El País, sobre este festejo:


FERIA DE MÁLAGA

La gracia de Dios

Los tendidos obligaron a Ponce a salir al tercio a saludar con la ovación que le brindaron tras acabar con el gato primero

 Málaga 17 AGO 2012 - 

Salavador Vega ante el segundo toro de la tarde. / GARCÍA-SANTOS
Andaba Enrique Ponce intentando cogerle el aire al chiquitín primero, un novillito blando que no asustaba ni a las moscas, cuando la banda de música atacó el pasodoble La gracia de Dios, y la plaza respiró. Entre el intenso calor de la tarde y el soberano aburrimiento de la labor del torero, las notas musicales hicieron las veces de un soplo de aire fresco que evitó el desvanecimiento general. Quizá, porque solo un golpe de gracia divina tenía poder vivifico para despertar a unos holgados tendidos que no sabían cómo quitarse de encima el soponcio en el que los hundió el torero valenciano con el torete que se había traído debajo del brazo para reaparecer tras su lesión de abductores.
La verdad es que ese primer toro era un novillo sin trapío alguno para plaza de primera; muy flojo de remos, además, y falto de casta. Y Ponce aburrió a las ovejas en sus baldíos intentos de infructuosas probaturas, con la muleta enganchada, rectificando a cada paso, con el engaño a media altura, pero sin encontrar en ningún momento el más mínimo interés. Dio toda la impresión, por otra parte, que el torero vino a Málaga a probarse antes de su serio y doble compromiso próximo en Bilbao. Pero, sea como fuere, Enrique Ponce tiene bula en esta tierra malagueña, y cuando acabó con el gato primero, tras su aviso correspondiente —¡qué sería de Ponce sin sus avisos…!— los tendidos le obligaron a salir al tercio a saludar por la ovación de respeto y admiración que le brindaron. Ver para creer.
El reaparecido Ponce dio toda una lección de incapacidad y aburrimiento
Pero hubo más en el cuarto, otro toro impropio, manso también y soso hasta la desesperación, con el que el veterano torero ofreció toda una lección de incapacidad. Permitió que entrara hasta cinco veces en el caballo, y, aunque el animal no valía un duro, fue triste y penosa la imagen del diestro, sin sitio, sin ideas, sin capacidad para estar a la altura de su desclasado oponente. No hubo aviso en esta ocasión, aunque también sonó la música y ayudó a pasar el mal rato. Mal rato, sí señor, el que nos hizo pasar el otrora sobrado lidiador, y que ayer evidenció que no está recuperado para empresas mayores.
Y para mal rato el que pasó el local Salvador Vega para matar a sus toros. Solo la benevolencia de la presidenta impidió que sonara el tercer aviso en el primero cuando ya se había cumplido el tiempo reglamentario. Pero la bondad del usía no pudo impedir que el quinto volviera a los corrales, y una mancha indeleble quedara anotada en la hoja de servicios del malagueño. Tiene maneras este torero, torería, buen corte y sensibilidad en sus muñecas; pero le falla el corazón y la ambición para superar ese escalón que lo separa de las alturas. Se estrenó con un quite por airosas chicuelinas en el primer toro de la tarde, recibió al suyo con unas airosas verónicas, y aguantó con gallardía los arreones de un manso agresivo en un par de cortas tandas de derechazos que supieron a toreo de verdad. Pronto se rajó el animal y la labor se diluyó. Otro manso sin clase era el quinto, que brindó a la concurrencia con la clara intención de congraciarse con su gente. Y a fe que lo intentó con un esfuerzo valeroso ante un torete deslucido al que aguantó tarascadas, y fue capaz de robarle algunos muletazos de peso. Pero a la hora de matar, el quinario, un auténtico calvario impropio de quien se llama matador de toros. El descabello es sus manos parece de trapo y lo utiliza a larga distancia, sin fuerza en la mano, y con la plena convicción de que solo un golpe de suerte lo salvará del fracaso. Así ocurrió en el segundo, cuando la presidenta paró su reloj y lo salvó de la quema; pero en el quinto no pudo ser y fue apuntillado en el ruedo. El milagro de la gracia de Dios actuó con Ponce; dos milagros en una tarde es pedir demasiado.
Tarde negra para el local Salvador Vega, que escuchó los tres avisos
Tampoco se salvó de la mansada Miguel Ángel Perera, voluntarioso y entregado toda la tarde, y que incluso llegó a cortar una oreja sin peso en el tercero tras una labor pulcra y sin calado a un toro sin movilidad. Tiene valor suficiente este torero para pasarse al toro en un palmo de terreno, lo que agradecen sobremanera los tendidos. Volvió a intentarlo en el sexto, otro regalo de mansedumbre, pero los ánimos estaban ya muy decaídos y hasta la banda de música deseaba volver cuanto antes a sus cuarteles. No hubo nada, hacía dos horas y tres cuartos que había comenzado el festejo, el calor no se iba, el aburrimiento había prendido en el alma y la gracia de Dios se había difuminado. O sea, un horror de corrida…

ALCURRUCÉN/PONCE, VEGA, PERERA

Cinco toros de Alcurrucén, y uno, el sexto, de El Cortijillo, anovillados, muy mansos y descastados.
Enrique Ponce: pinchazo, casi entera _aviso_ (ovación); pinchazo y media baja y dos descabellos (silencio).
Salvador Vega: media tendida, un descabello, _aviso_ seis descabellos _ 2º aviso_ y diez descabellos (silencio); media tendida _aviso_ cuatro descabellos _2º aviso_ seis descabellos _3º aviso_ (pitos).
Miguel Ángel Perera: estocada _aviso_ (oreja); pinchazo, media estocada y un descabello (silencio).
Plaza de la Malagueta. 17 de agosto. Octava corrida de feria. Más de media entrada.

domingo, 23 de agosto de 2009

MÁLAGA. Crónica de la corrida de toros celebrada el sábado 22 de agosto.


Toros de Juan Pedro Domecq, anovillados, inválidos, mansos y nobles.
Enrique Ponce: estocada (oreja); estocada (dos orejas).
Salvador Vega: pinchazo -aviso- pinchazo -segundo aviso- (ovación); dos pinchazos, media -aviso- y cuatro descabellos (silencio).
José M. Manzanares: estocada trasera y un descabello (ovación); casi entera (silencio).
Plaza de la Malagueta. 22 de agosto. Novena corrida de feria. Casi lleno.


Reproducimos la crónica que realiza D. Antonio Lorca sobre la corrida de toros (diurna) celebrada ayer, sábado 22 de agosto, en Málaga. realizada para El País. Presten especial atención al primer párrafo.

La corrida fantástica

Si la corrida exige toros con trapío y fiereza, poderosos y encastados; si son necesarios toreros valientes y artistas, entregados y pundonorosos; toreros afanosos de la pureza, que sientan en el alma la referencia del arte del toreo frente a los vergonzosos trucos triunfalistas; si hace falta una autoridad que vele por la integridad del toro de lidia, y un público exigente que no confunda el triunfalismo bananero con la emoción... Si todos ellos son ingredientes fundamentales de este espectáculo, ayer no hubo corrida de feria en Málaga.

¿Qué hubo, pues? Pues lo que hubo fue una quimera, una pura fantasía, una apariencia, una realidad inexistente. Pero, ¿qué hubo? Salieron por los chiqueros seis raspitas de sardinas, chiquitinas, bobaliconas, blandengues y bondadosas, y por allí deambularon tres señores llamados figuras de la modernidad que embaucaron al respetable con pases y más pases gélidos, ayunos de emoción, despegados, aflamencados y monótonos. Y el público se lo pasó en grande porque desconocía, tal vez, que aquel espectáculo era una pura farsa.

Ponce podría corresponder al cariño de Málaga con toros de verdad
Triunfó a lo grande Enrique Ponce; disfrutó como un niño y se abrazó emocionado al alguacilillo cuando le entregó las dos orejas del cuarto. ¿Creería que había protagonizado una gesta? No es posible. Un torero de su categoría discierne mejor que todos una faena grande de un juego de niños. Y lo suyo, sin toro, fue toreo de salón; bonito, porque es torero elegante, pero sin gracia ni hondura. Algo parecido le ocurrió en el primero, noble y rajado, al que muleteó sin mando, sin arrebato ni vibración. Ni se despeinó e, incluso, se atrevió a dar unos pasos de ballet en sus dos toros antes de dar circulares que entusiasmaron a los tendidos. Pero Ponce sabe mejor que nadie que lo de ayer tiene poco que ver con una auténtica corrida de toros. De todas formas, aquí parece feliz porque le demuestran un cariño especial. Pues, mejor para él, pero podría corresponder de mejor manera: con toros de verdad, por ejemplo.
Sus compañeros de cartel no tuvieron tanta suerte. Mejor dicho: les acompañó la fortuna de no pasar un mal rato ante gatitos de peluche, pero no fueron capaces de obtener rentabilidad de regalos apetitosos. Salvador Vega, por ejemplo, que es torero fino, toreó con limpieza, pero sin embraguetarse a su muy noble primero, y se limitó a matar a su rebrincado quinto. ¿Por qué? Porque parece que no tiene sangre en las venas; porque su concepción del toreo está cogida con alfileres y porque no está dispuesto a decir: ahora van a ver ustedes cómo se torea... Porque saber, sabe, pero... Y José María Manzanares no vive un momento dulce. Se perdió ante un inválido y descastado primero que parecía hundido en la miseria, y ante el que se mostró torpón y con pocas ideas; y lo intentó con voluntad y decisión ante un deslucido sexto de cortísimo viaje.
Octava de feria. En la noche del viernes se celebró la octava corrida de feria. Se lidiaron cuatro toros de Jaralta y dos de Carlos Núñez, que desarrollaron mucho genio y mansedumbre. Mari Paz Vega fue ovacionada con el lote más deslucido; Antonio Barrera cortó una oreja y fue ovacionado en el otro, y Joselito Huertas consiguió un trofeo ante el tercero, y escuchó los tres avisos en el sexto por su desacierto con el descabello.
La Crónica de la nocturna de Málaga, de este mismo día, la reproducimos del blog MALAKA TAURINA, de Pacopi. Muy interesante:
DE NOCHE SIGUIÓ EL BAILE
Por Pacopi.
Plaza de toros de la Malagueta. 22 de Agosto. Nocturna. Dos toros de la Palmosilla 1º y 5º y cuatro de Albarreal. Morante de la Puebla . Saludos desde el callejón en ambos. Castella. Oreja y Oreja con petición de la Segunda. Talavante.- Silencio Silencio.
Siguió el desfile curianil de la tarde. Dicen que reconocieron hasta treinta y dos animales, de tal guisa que, me aseguran, en los corrales había tal saturación de cuernos que mas parecía congreso de maridos burlados que corrales de plaza de toros. Continuó también la tomadura de pelo del personal actuante.
Al primero de la noche si se le citaba de lejos iba con alegría, pero esa era encomienda muy complicada para Morante, que se limitó meter pico. Pinchazo. Tímidas palmas.En el cuarto dio medios pases con muchos enganchones. Pinchazo y estocada trasera. Saludos con algún pito.
Castella , en el segundo, realizó una faena en su línea, es decir, toreando para las afueras y finalizando con el arrimón. Estocada desprendida. Oreja. Saludó tras parear Curro Molina. En el quinto volvió a repetir su faena, toreando para las afueras con la derecha, que con la izquierda nada quiso saber. Volvió al arrimón para finalizar la faena con una estocada desprendida. Se pidieron las dos orejas, concediéndose una sola. Me parece muy bien que el presidente reciba estoicamente la bronca del “Mundo Feliz” pero eso es, ya lo dije, torear para la galería. Eso hay que complementarlo haciendo valer la autoridad en los corrales, en los reconocimientos, lo demás es ..lo da la vaca.
Talavante sigue cuesta abajo y sin frenos. Van a organizarse mano a mano entre el y el Cid. Al tercero trapazos hasta que el animal se rajó. Estocada atravesada. En el sexto no dio un pase, estocada desprendida y descabello.
Y dicen que para mañana hay nuevo baile de corrales, pero no es de preocupar, a las tres de la tarde se aprueban gatos, cucarachas, caracoles, chinches y pulgas. Al tiempo.
Un saludo.