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lunes, 20 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica de la última de Feria de Agosto 2012. Hermoso, Ventura y Hernández.

Ventura se quedó sin abrir la puerta grande


Ventura se quedó sin abrir la puerta grande

19 Agosto 2012
Málaga. Tres cuartos de entrada. Toros: San Mateo (1), Carmen Lorenzo (2 y 3), San Pelayo (4, 5 y 6). desiguales de presentación y juego.

Hermoso de Mendoza, oreja y ovación tras leve petición; 
Diego Ventura, oreja con petición de la segunda y dos vueltas y ovación tras petición minoritaria; 
Leonardo Hernández, silencio tras aviso y oreja.

Málaga, Feria de Agosto, 19 de agosto de 2012. Toros de Capea para Hermoso de Mendoza, Diego Ventura y Leonardo Hernández

Fotos: Joaquín Bueno / Aplausos



















Reproducimos la crónica que realiza D. Antonio Lorca para El País, sobre este festejo:


FERIA DE MÁLAGA

Juego de tronos

Es una delicia ver juntos en el ruedo a Hermoso de Mendoza y Diego Ventura

 Málaga 19 AGO 2012 -



Hermoso de Mendoza, ayer, en la Plaza de la Malagueta. / HUGO CORTÉS

En la cima del toreo a caballo se dirime una estrecha competencia por el trono entre un veterano caballero que es adalid de la pureza y un joven maestro, exponente de un espectacular clasicismo, que trata de hacerse un merecido hueco en la silla regia. No lucen unos físicos olímpicos ni pectorales gimnásticos, pero guardan en sus corazones las medallas de la más pura torería. Y hay un tercero, un chaval con cuerpo y cara de niño, que los mira de tú a tú y aguarda agazapado el más mínimo descuido para encaramarse en todo lo alto.
Es una verdadera delicia ver en el ruedo a esos dos ‘monstruos’ del rejoneo actual, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura, dos tauromaquias distintas, que convergen en la búsqueda permanente de la perfección. El primero es la elegancia, la solera, el magisterio, la solemnidad. Hermoso ha alcanzado el máximo nivel del toreo a caballo, y da la impresión de que puede aspirar a metas distintas aún sin explorar. Ventura es puro nervio, la espectacularidad en estado puro desde el respeto al clasicismo. Su carrera es de una admirable progresión, de tal modo que, en muy poco tiempo, ha lanzado su candidatura para sentarse en el trono.
Es lógico que ambos conciten la atención de los públicos porque son la expresión, primero, de la competencia en el ruedo; y, después, exponentes de la calidad y la emoción del toreo a caballo.
Hermoso solo pudo cortar una oreja, pero da igual. Toda su actuación, especialmente en el primer toro, fue la lección magistral de un torerazo. Sin aspavientos, sin una carrera de más, con parsimonia, protocolo y majestad, colocó rejones de castigo con Villa, que se permite detener su marcha cuando el toro lo persigue; se lució en banderillas con Manolete, que es una maravilla templando a dos bandas; o con Ícaro, que baila literalmente al ritmo de la música y desafía al toro con su mirada. Falló con el rejón de muerte en el cuarto, pero allí quedó otra demostración de conocimiento y poderío. En esta ocasión, paró al toro en un palmo de terreno con Estella; templó a la perfección con Chenel, un caballo torero de época, y colocó un par de banderillas cortas montando a Pirata. El premio quedó en una ovación tras un pinchazo hondo, pero lo que quedó, de verdad, es el regusto de haber gozado, una vez más, con la maestría de un caballero que ha dado alas al rejoneo moderno desde un trono que ocupa con una merecida y reconocida autoridad de maestro.

Hermoso, serena madurez; Ventura, espectacular clasicismo; Hernández, decisión y entrega
Pero Diego Ventura no pierde punta, y lleva algunos años rondando la cima, haciendo méritos extraordinarios para que se le reconozca como lo que es, un caballero que bebe en las fuentes clásicas, sin olvidar la comunicación con el público. Y esta es, quizá, la diferencia que le separa de Hermoso, que no siempre supera ese punto de frío hieratismo de su buen gusto. Ventura cuenta, como su compañero, con una cuadra excepcional, pero tiene la virtud de que alcanza una rápida conexión con los tendidos porque es puro nervio y vive con auténtica pasión lo que en Hermoso es serena madurez.
Otra solitaria oreja ganó Ventura, lo que no evitó que entusiasmara a los tendidos en el tercio de banderillas, en las cortas al violín, y, por encima de todo, templando con Nazarí y luciéndose con Oro, que se adorna a pie cojito. Le pidieron con fuerza las dos orejas, pero la presidenta, con buen criterio, solo concedió una, lo que motivó que el caballero diera una segunda vuelta al ruedo por su cuenta y que la señora se ganara una sonora bronca. El mismo nivel mantuvo en el quinto, pero mató mal, y todo se redujo a una ovación.
No se dejó ganar la pelea el joven Leonardo Hernández, consciente de la difícil papeleta que el destino le ha deparado frente a sus compañeros. Es todo decisión y entrega, y de este modo se sobrepuso a la mansedumbre del tercero, que salió olisqueando el albero y huyó de su propia sombra, y al que consiguió hacerle la faena que no tenía. El toro, muy parado, no le permitió una gran brillantez; pero se sobrepuso en el sexto y consiguió la oreja que lo equiparaba con los maestros.
Los tres fallaron a la hora de matar, que es el talón de Aquiles del toreo a caballo. Los tres clavaron de forma muy trasera y escasamente ortodoxa, pero ya se sabe que al público lo único que le interesa es que el toro se derrumbe cuanto antes. El duelo por el trono continúa.

San Pelayo/Hermoso, Ventura, Hernández

Toros despuntados para rejoneo de San Pelayo y San Mateo, bien presentados, mansones y manejables. Muy parado el tercero.
Hermoso de Mendoza: rejón trasero y caído (oreja); pinchazo hondo y un descabello (ovación).
Diego Ventura: rejón trasero y caído (oreja); pinchazo, rejón trasero y descabello desde el caballo (ovación).
Leonardo Hernández: rejón muy trasero, tres descabellos _aviso_ y dos descabellos (silencio); pinchazo hondo muy trasero (oreja).
Plaza de la Malagueta. 19 de agosto. Décima y última corrida de feria. Tres cuartos de entrada.

domingo, 19 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica (18/09) Fortes corta una oreja, pitos a Morante. Feria de Agosto 2012.


Fortes corta una oreja del único toro de calidad en la penúltima de Málaga

18 Agosto 2012
Málaga. Tres cuartos de entrada. Tres toros -primero, segundo y tercero- de "El Pilar", pobres de presentación y de juego desigual, dos -cuarto y quinto- de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación, flojos y descastados, y un sobrero que hizo sexto de Parladé, manso.
Enrique Ponce: pinchazo (silencio); y estocada desprendida (ovación).
José Antonio "Morante de la Puebla": pinchazo, y estocada corta y atravesada (palmas); y pinchazo hondo y dos descabellos (pitos).
Saúl Jiménez Fortes: estocada (oreja); y estocada (ovación).
 
En cuadrillas, Juan José Trujillo se desmonteró en el sexto.

Málaga. Feria de Agosto. Sábado 18 de agosto

Fotos: Joaquín Bueno / Aplausos









Reproducimos la crónica que realiza D. Antonio Lorca sobre este festejo, para El País.:

FERIA DE MÁLAGA

 Un proyecto de cadáver 

He ahí el problema: mientras que en los tiempos de Joselito y Belmonte había quien empeñaba el colchón para ver a sus ídolos, hoy se puede vivir sin los toros

 Málaga 18 AGO 2012 -



Morante de la Puebla, durante la faena de ayer a su primer toro. / JORGE ZAPATA (EFE)

Se devanen los sesos los taurinos —siempre por separados, nunca juntos— tratando de encontrar las razones por las que los espectadores abandonan su buena costumbre de acudir a las plazas de toros. Y todos coinciden en acusar a la crisis económica de ese mal que parece no tener fin. Y tendrán razón, qué duda cabe, pues, el cierre de empresas, el desempleo y, sobre todo, la incertidumbre ante el futuro hacen que cada cual se aferre a los gastos imprescindibles y huya de aquello sin lo que se puede vivir.
He ahí el problema: mientras que en los tiempos de Joselito y Belmonte había quien empeñaba el colchón para ver a sus ídolos, hoy se puede vivir sin los toros. Y la conclusión cae por su propio peso: se puede prescindir porque se han convertido en un espectáculo sin alma, porque se ha perdido la emoción y, por encima de todo, porque al toro bravo ya no lo conoce ni el que lo fundó.
Por ejemplo, los de ayer. Después de asistir al festejo de ayer, se justifica que un señor te pare por la calle y te espete sin más: 'Oiga, que yo he sido aficionado toda la vida, pero me han obligado a cortarme la coleta'. Y esta enfermedad es más grave que la crisis económica, pues si bien esta puede tener remedio, la falta de fuerzas de los toros, la ausencia de casta y el imperio del aburrimiento amenazan seriamente con erigirse en un mal irremediable.

Toda la corrida fue una pasarela de toros tullidos, lisiados y beodos
Los toros de ayer -encima, no se pudo completar la corrida anunciada de El Pilar, que fue remendada con dos ejemplares de Juan Pedro Domecq- eran todos ellos proyectos de cadáver, animales lisiados, tullidos y muertos en vida, amén de excesivamente justos de presencia. Los seis tuvieron comportamiento de beodos, como si en lugar de la dehesa procedieran de la calle Larios, que en esta ciudad es el centro de la feria de día. Y así no puede ser: un toro no puede salir al ruedo tambaleante. Así no es posible retener a los clientes, porque no hay empuje, ni codicia, ni casta, ni nada que se le parezca. Y que nadie se engañe: el protagonista de esta historia es el de negro; si falla el toro, se derrumba la fiesta al completo. Y, entonces, el festejo se convierte en una fea caricatura de algo que fue capaz de mantener la tensión en los tendidos y que hoy solo produce pena y sopor.
Qué imagen más patética y denigrante es ver a un toro bravo despanzurrado en la arena en plena faena de muleta. Pues eso fue lo que le ocurrió al primero de Ponce, un toro encogido y con todas las ganas de abandonar cuanto antes este mundo. Y por allí anduvo el maestro, con la muleta a media altura, intentando mantener en pie al birrioso animal mientras la música, de manera incomprensible, trataba de amenizar el cotarro. Primo hermano del primero fue el cuarto, de embestida dulzona y sin gracia, incapaz de sostener su propia sombra, y otra vez Ponce trató de justificar lo injustificable, pues lo que debía hacer es anunciarse con otro tipo de ganadería que no ofreciera, de antemano, tanta cantidad de carne lisiada.
La misma suerte corrieron sus compañeros de terna pues sus toros fueron de la misma condición, si bien, como es verdad que el que no se consuela es porque no quiere, se pueden destacar algunos chispazos, de poca luz, pero chispazos, que alegraron en parte la anodina tarde.

Solo Morante tuvo algunos chispazos de su particular tauromaquia
Morante se estiró a la verónica en su primero y una, solo una, pero enorme, quedó ahí para el recuerdo. Compitió, después, en un quite por chicuelinas con Jiménez Fortes y se cubrió el cuerpo con el capote como en un paso de baile. Y muleta en mano atisbo el natural ante un toro sin fuelle, pero con esa gracia exclusiva de este torero. Aún hubo una tanda de derechazos ceñidos y largos y un precioso cambio de manos. Y se acabó. El toro, que era una mona, no dio más de sí.
Volvió a intentarlo en el quinto a la verónica y no dejó más que el regusto de su innata sensibilidad; el toro se paró poco después y todo volvió a ser el triunfo de la nada.
Era la segunda y última corrida del joven Jiménez Fortes, a quien más falta le hacía un triunfo en su corta carrera. Fue un dechado de entrega, decisión y voluntad, pero de donde no hay no se puede sacar. Es de esperar que haya aprendido la lección, porque con oponentes de esa calaña no le sonreirá el triunfo. Su primero era la tonta del bote, que doblaba las manos con preocupante asiduidad; el chaval se mostró suficiente y logró algún natural de buena factura. Le devolvieron el sexto -puro trámite, pues los seis debieron seguir el mismo camino- y salió otro de las mismas hechuras y comportamiento, al que Juan José Trujillo puso un extraordinario par de banderillas, y Fortes hizo lo que pudo, que fue bien poco.
En suma, que nadie tiene interés en cantar el aburrimiento; es que no hay tu tía…

EL PILAR/PONCE, MORANTE, FORTES

Cuatro toros de El Pilar y dos -cuarto y quinto- de Juan Pedro Domecq, muy justos de presentación, tullidos y descastados. El sexto, devuelto, y sustituido por otro de Parladé, del similar comportamiento.
Enrique Ponce: pinchazo (silencio); estocada caída (gran ovación).
Morante de la Puebla: pinchazo y casi entera atravesada (ovación); media y dos descabellos (silencio).
Jiménez Fortes: estocada (oreja); estocada atravesada (palmas).
Plaza de la Malagueta. 18 de agosto. Novena corrida de feria. Casi tres cuartos de entrada.


sábado, 18 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica del 17/08. Salvador Vega ''tres avisos'' Feria de Agosto 2012

Miguel Ángel Perera corta la única oreja y Salvador Vega se deja un toro vivo


Miguel Ángel Perera corta la única oreja y Salvador Vega se deja un toro vivo

17 Agosto 2012
Málaga. Dos tercios de entrada. Toros de Alcurrucén, el sexto con el hierro de "El Cortijillo", justos de presentación y mansos en general.

Enrique Ponce:
pinchazo hondo y estocada corta (ovación tras aviso); y pinchazo, estocada corta y dos descabellos (silencio).
Salvador Vega:
media trasera y diecisiete descabellos (silencio tras dos avisos); y media estocada, diez descabellos, suena el tercer aviso y el toro tiene que ser apuntillado en el ruedo (pitos tras tres avisos).Miguel Ángel Perera: estocada desprendida (oreja tras aviso); y pinchazo, media estocada y descabello (silencio).

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del ex alcalde de Málaga, Cayetano Utrera Ravassa.



Málaga. Feria de Agosto. Viernes 17 de agosto

Fotos: Joaquín Bueno / Aplausos.












La opinión de D, Antonio Lorca, para El País, sobre este festejo:


FERIA DE MÁLAGA

La gracia de Dios

Los tendidos obligaron a Ponce a salir al tercio a saludar con la ovación que le brindaron tras acabar con el gato primero

 Málaga 17 AGO 2012 - 

Salavador Vega ante el segundo toro de la tarde. / GARCÍA-SANTOS
Andaba Enrique Ponce intentando cogerle el aire al chiquitín primero, un novillito blando que no asustaba ni a las moscas, cuando la banda de música atacó el pasodoble La gracia de Dios, y la plaza respiró. Entre el intenso calor de la tarde y el soberano aburrimiento de la labor del torero, las notas musicales hicieron las veces de un soplo de aire fresco que evitó el desvanecimiento general. Quizá, porque solo un golpe de gracia divina tenía poder vivifico para despertar a unos holgados tendidos que no sabían cómo quitarse de encima el soponcio en el que los hundió el torero valenciano con el torete que se había traído debajo del brazo para reaparecer tras su lesión de abductores.
La verdad es que ese primer toro era un novillo sin trapío alguno para plaza de primera; muy flojo de remos, además, y falto de casta. Y Ponce aburrió a las ovejas en sus baldíos intentos de infructuosas probaturas, con la muleta enganchada, rectificando a cada paso, con el engaño a media altura, pero sin encontrar en ningún momento el más mínimo interés. Dio toda la impresión, por otra parte, que el torero vino a Málaga a probarse antes de su serio y doble compromiso próximo en Bilbao. Pero, sea como fuere, Enrique Ponce tiene bula en esta tierra malagueña, y cuando acabó con el gato primero, tras su aviso correspondiente —¡qué sería de Ponce sin sus avisos…!— los tendidos le obligaron a salir al tercio a saludar por la ovación de respeto y admiración que le brindaron. Ver para creer.
El reaparecido Ponce dio toda una lección de incapacidad y aburrimiento
Pero hubo más en el cuarto, otro toro impropio, manso también y soso hasta la desesperación, con el que el veterano torero ofreció toda una lección de incapacidad. Permitió que entrara hasta cinco veces en el caballo, y, aunque el animal no valía un duro, fue triste y penosa la imagen del diestro, sin sitio, sin ideas, sin capacidad para estar a la altura de su desclasado oponente. No hubo aviso en esta ocasión, aunque también sonó la música y ayudó a pasar el mal rato. Mal rato, sí señor, el que nos hizo pasar el otrora sobrado lidiador, y que ayer evidenció que no está recuperado para empresas mayores.
Y para mal rato el que pasó el local Salvador Vega para matar a sus toros. Solo la benevolencia de la presidenta impidió que sonara el tercer aviso en el primero cuando ya se había cumplido el tiempo reglamentario. Pero la bondad del usía no pudo impedir que el quinto volviera a los corrales, y una mancha indeleble quedara anotada en la hoja de servicios del malagueño. Tiene maneras este torero, torería, buen corte y sensibilidad en sus muñecas; pero le falla el corazón y la ambición para superar ese escalón que lo separa de las alturas. Se estrenó con un quite por airosas chicuelinas en el primer toro de la tarde, recibió al suyo con unas airosas verónicas, y aguantó con gallardía los arreones de un manso agresivo en un par de cortas tandas de derechazos que supieron a toreo de verdad. Pronto se rajó el animal y la labor se diluyó. Otro manso sin clase era el quinto, que brindó a la concurrencia con la clara intención de congraciarse con su gente. Y a fe que lo intentó con un esfuerzo valeroso ante un torete deslucido al que aguantó tarascadas, y fue capaz de robarle algunos muletazos de peso. Pero a la hora de matar, el quinario, un auténtico calvario impropio de quien se llama matador de toros. El descabello es sus manos parece de trapo y lo utiliza a larga distancia, sin fuerza en la mano, y con la plena convicción de que solo un golpe de suerte lo salvará del fracaso. Así ocurrió en el segundo, cuando la presidenta paró su reloj y lo salvó de la quema; pero en el quinto no pudo ser y fue apuntillado en el ruedo. El milagro de la gracia de Dios actuó con Ponce; dos milagros en una tarde es pedir demasiado.
Tarde negra para el local Salvador Vega, que escuchó los tres avisos
Tampoco se salvó de la mansada Miguel Ángel Perera, voluntarioso y entregado toda la tarde, y que incluso llegó a cortar una oreja sin peso en el tercero tras una labor pulcra y sin calado a un toro sin movilidad. Tiene valor suficiente este torero para pasarse al toro en un palmo de terreno, lo que agradecen sobremanera los tendidos. Volvió a intentarlo en el sexto, otro regalo de mansedumbre, pero los ánimos estaban ya muy decaídos y hasta la banda de música deseaba volver cuanto antes a sus cuarteles. No hubo nada, hacía dos horas y tres cuartos que había comenzado el festejo, el calor no se iba, el aburrimiento había prendido en el alma y la gracia de Dios se había difuminado. O sea, un horror de corrida…

ALCURRUCÉN/PONCE, VEGA, PERERA

Cinco toros de Alcurrucén, y uno, el sexto, de El Cortijillo, anovillados, muy mansos y descastados.
Enrique Ponce: pinchazo, casi entera _aviso_ (ovación); pinchazo y media baja y dos descabellos (silencio).
Salvador Vega: media tendida, un descabello, _aviso_ seis descabellos _ 2º aviso_ y diez descabellos (silencio); media tendida _aviso_ cuatro descabellos _2º aviso_ seis descabellos _3º aviso_ (pitos).
Miguel Ángel Perera: estocada _aviso_ (oreja); pinchazo, media estocada y un descabello (silencio).
Plaza de la Malagueta. 17 de agosto. Octava corrida de feria. Más de media entrada.

viernes, 17 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica del 16/08. Talavante y Fortes oreja. Feria de Agosto 2012.



Oreja para Jiménez Fortes y Alejandro Talavante en una entretenida corrida

16 Agosto 2012
Málaga. Toros de Domingo Hernández -primero- y Garcigrande, justos de presentación y faltos de raza y fuerza. El quinto, el mejor, mientras que tercero y cuarto resultaron los más complicados.

Julián López "El Juli": estocada baja (ovación); y estocada corta y descabello (ovación).
Alejandro Talavante: pinchazo, estocada corta tendida y dos descabellos (palmas tras aviso); y pinchazo, media y descabello (oreja tras aviso).
Saúl Jiménez Fortes: estocada (oreja); y pinchazo, estocada trasera y atravesada, y descabello (palmas).

La plaza tuvo dos tercios de entrada en tarde agradable.

Málaga, Feria de Agosto, 16 de agosto de 2012. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández para El Juli, Alejandro Talavante y Jiménez Fortes

Fotos: Joaquín Bueno/Aplausos
















D. Antonio Lorca realiza esta crónica, sobre este festejo, en El País, por cierto que casi siempre lleva razón:

FERIA DE MÁLAGA

Un anodino liderazgo

La corrida ofreció posibilidades no aprovechadas por una terna a la que faltó el compromiso de las auténticas figuras

 Málaga 16 AGO 2012 - 



Jiménez Fortes sufre la cogida del tercer toro de la tarde. / GARCÍA-SANTOS

No son pocos los que consideran a El Juli un líder de la torería actual. Y seguro que le sobran condiciones para ello. Distinto es que quiera serlo y esté en condiciones de afrontar la responsabilidad que ello conlleva. Un líder debe ser protagonista de gestas memorables, y tratar de conducir la fiesta por los derroteros que la lleven a ser cada día notición de primera página. Un líder debe aspirar a ser leyenda y aguantar la dureza que lleva consigo cambiar la faz de la tauromaquia, que es lo mismo que dar la vuelta al toro y a todas sus circunstancias.
Después de lo visto en Málaga, ganan las dudas, cuando no la certeza absoluta de que El Juli es un torero más, capacitado, sin duda, para ser un nombre de época, pero impregnado del conformismo imperante que ha llevado a la fiesta a la cuneta de la que no será fácil que pueda salir.

El Juli dio toda una lección de toreo vulgar, impropio de su condición
Un líder debe llegar a Málaga a acabar con el cuadro, con una verdadera corrida de toros, a torear como mandan los cánones y pasear en triunfo las orejas después de un par de lecciones magistrales en el ruedo. Pues, no. El Juli se presentó en esta plaza —como es habitual en él— con dos perritoros, comodísimos de cabeza, muy justos de presencia, y, además, blandos y bonancibles, como para llevárselos a su casa. Y al primero, el mejor de los dos, lo toreó de manera tan burda, que producía rubor. El animalito le permitía estar a gusto en su cara, acudía al cite con una nobleza exquisita, y el torero se limitó a actuar como un pegapases moderno, en un trasteo desordenado y destemplado, en una labor de trámite, sin excesivas ganas, muy ventajista siempre, al hilo del pitón y muy despegado.
Así no se comporta un líder. A cubrir un expediente no se viene a Málaga, que es plaza de primera y merece que las llamadas figuras se rompan de verdad. Justificado queda, si cabe, en el cuarto, deslucido, descastado y cadáver desde que salió al ruedo con él se dio al final del trasteo un risible arrimón.

Fortes, valeroso, fue incapaz de redondear una tarde de enorme compromiso
Otro que tal baila es Talavante, que sabe torear de dulce, pero su ciencia se la guarda para otros momentos. Tampoco encontró el sitio ni el gusto para conducir la noble embestida del segundo de la tarde, al que muleteó de forma acelerada y sin hondura, por debajo de las condiciones de su oponente. Fue la suya una faena espesa y chapucera. Mejoró ante el quinto, ante el que dibujó un par de naturales largos que hicieron presagiar toreo del bueno, que no llegó a consolidarse. Prefirió, una vez más, hacerlo al hilo del pitón, despegado y con la suerte descargada.
Menuda papeleta tiene el joven Jiménez Fortes con tales maestros. Más le vale cerrar los ojos y dedicarse a ver vídeos de grandes toreros que le enseñen el toreo de verdad. Ayer debutaba en su feria malagueña y demostró con creces que le sobra valor del bueno para aspirar a la condición de figura. Precisamente por su valor sin mácula le concedieron una oreja de su primero, un toro tan astifino como deslucido que lo buscó con saña y se lo echó a los lomos en una espeluznante voltereta que pudo costarle un serio disgusto. No se asustó el chaval —al menos, esa fue la impresión que dio— , y no le perdió la cara a pesar de la mala casta del animal.

GARCIGRANDE/EL JULI, TALAVANTE, FORTES

  • Toros de Garcigrande, muy justos de presentación, mansos, blandos y descastados. Destacaron primero, segundo y quinto. 
  • El Juli: estocada trasera y caída (ovación); casi entera trasera y un descabello (ovación).
  • Alejandro Talavante:pinchazo, casi entera tendida y ladeada —aviso— y dos descabellos (ovación); pinchazo, media —aviso— (oreja).
  • Jiménez Fortes: estocada (oreja); pinchazo y estocada —aviso— y un descabello (ovación).
  • Plaza de la Malagueta. 16 de agosto. Séptima corrida de feria. Tres cuartos de entrada.
En el sexto, más noble y repetidor, demostró que sus enseñanzas no son las mejores. Se coloca del mismo modo que El Juli y Talavante, y muletea en línea recta, siempre hacia fuera, despegado y todas las ventajas. De tal manera, no se manda al toro, se pierde en hondura y se aburre sobremanera. Tanto es así que hasta la música, tan generosa siempre, se cansó de tocar mientras el muchacho seguía toreando con escasa consistencia. Quizá él mismo no llegara a comprender por qué su faena fue de más a menos y resultó, al final, larga y pesada; pero lo que pudo haber sido faena de triunfo se diluyó tristemente como un azucarillo.
Es justo reseñar que manejó con gracia el capote en un par de hondas verónicas al sexto, y compitió con El Juli en quites; este también por verónicas, lo mejor de su anodina tarde, y Fortes, por templadas chicuelinas.
Los tres toreros se marcharon de la plaza por su propio pie. Inaudito. La corrida, desigual en todo, pero muy, muy manejable, ofreció posibilidades no aprovechadas por una terna a la que faltó el compromiso de las auténticas figuras. Más delito habría que imputarle a El Juli, un aspirante a líder, así reconocido por muchos, que no fue más que un torero anodino.



jueves, 16 de agosto de 2012

MÁLAGA. 15/08 Video y crónica. Talavante dos orejas. Feria de Agosto 2012.

Notable actuación de Talavante que le vale para cortar dos orejas


Notable actuación de Talavante que le vale para cortar dos orejas

15 Agosto 2012
Málaga. Más de media plaza. Toros de Jandilla, bien presentados y descastados.

Javier Conde: dos pinchazos, otro hondo y tres descabellos (pitos tras aviso) y media perpendicular (pitos).
Sebastián Castella: pinchazo y estocada (ovación tras aviso); y estocada desprendida (ovación tras aviso).
Alejandro Talavante: estocada (oreja tras aviso); y estocada ligeramente caída (oreja).

En cuadrillas, José Antonio Trujillo saludó tras banderillear al cuarto.

Feria de Agosto. Málaga, domingo 15 de agosto de 2012

Fotos: Joaquín Bueno









Reproduimos por su interés la crónica que realiza D. Antonio Lorca para elpais.com sobre este festejo:

FERIA DE MÁLAGA

Pánico insuperable

Triste y penosa situación la de Conde. Claro que habrá muchos que piensen que se lo ganó a pulso

 M15 AGO 2012 -

Javier Conde, con la muleta ante el primer toro de la tarde. / GARCÍA-SANTO

Javier Conde es otro torero tocado por la gracia de Dios; y no por su pellizco, sino porque figura en carteles de categoría cuando lo que merece es estar en su casa. No es justo que este hombre haga el paseíllo en la feria de Málaga, por muy malagueño que sea, mientras otros toreros, llenos de afición y aptitudes, se desesperan al lado de un teléfono mudo.
La gesta que ayer protagonizó en la Malagueta no tiene más que un nombre: pánico insuperable e incapacidad total y manifiesta para estar, siquiera, a la mínima altura de las circunstancias de los dos toros de bandera que le tocaron en suerte.
No se sabe si quiere, pero lo que está claro es que no puede. Sus deseos parecen ir en una dirección, y es evidente que sus piernas van por la contraria. Y así no es posible.
El miedo es libre. Y respetable. Pero hay algo más: el respeto que todo torero debe al público, y, además, el sentido de la dignidad.

Castella y Talavante estuvieron  muy por debajo de sus toros
Por lo visto ayer, Javier Conde no está para vestirse de luces. Pero no es eso lo más grave: para lo que nunca debe estar un torero es para que se rían de él. Todo, menos servir de choteo; todo, menos que el público te tome a broma. Antes de llegar a eso hay que tener la valentía de colgar el traje de luces.
Triste y penosa situación la suya. Claro que habrá muchos que piensen que se lo ganó a pulso.
Veamos: anunció su estado de ánimo en los capotazos con los que recibió al primero, ante el que fue incapaz de enjaretar una sola verónica. Acudió el toro en la muleta con recorrido y nobleza exquisita, mientras el diestro daba todo un concierto de desbandada, fragilidad, temor y palidez. Estuvo siempre desbordado ante un animal con las fuerzas justas y la casta adecuada para no molestarlo. Y mientras el torero pasaba el mal rato, la gente, —su gente— estuvo más pendiente de sus miedos que de su muy escasa decisión. Lo debió pasar mal el torero —se supone—, con la boca seca, el cerebro bloqueado y el eco cercano de los jocosos comentarios de desprecio.

JANDILLA/CONDE, CASTELLA, TALAVANTE

  • Toros de Jandilla, bien presentados, blandos, mansones y muy nobles. Destacaron primero, tercero y cuarto.
  • Javier Conde: dos pinchazos, —aviso— pinchazo, tres descabellos y el toro se echa (pitos); media perpendicular (bronca).
  • Sebastián Castella: pinchazo, estocada —aviso— (ovación); estocada caída —aviso— (ovación).
  • Alejandro Talavante: estocada —aviso— (oreja); estocada —aviso— (oreja).
  • Plaza de la Malagueta. 15 de agosto. Sexta corrida de feria. Más de media entrada.
Y salió en cuarto lugar un toro mejor, nobilísimo, al que recibió con cuatro verónicas y una media apretujadas que hacían soñar un cambio de signo, y al que banderillearon primorosamente José Antonio Trujillo y Oscar Reyes. Pero, qué va… Ya se sabe que lo que no puede ser es imposible. Y no es posible que Conde olvide sus precauciones. Y desperdició el buen son de ese toro que le ofreció un gran pitón derecho que no encontró muleta decorosa y templada. Lo dicho: un hombre con buena estrella; tan buena como injusta.
Lo acompañaban Sebastián Castella y Alejandro Talavante, dos figuras deslumbrantes del toreo actual, que aburrieron soberanamente y permitieron que sus toros destacaran por encima de ambos.
El problema es que los dos realizan, —o, al menos, esa fue su lección de ayer en la Malagueta— un toreo anodino y vulgar, ventajista y alejado de todo clasicismo.
Castella es un torero industrial, carente de la más mínima artesanía de la creatividad. Fue su actuación un compendio de pases y más pases, casi todos con la mano derecha, despegados, destemplados, sin hondura, sin gracia, y preñados, eso sí, de aburrimiento. No fue su lote el mejor, también es cierto, pero de su caché se debe esperar algo más.
Otro buen toro, noble y repetidor, le tocó en suerte en primer lugar a Talavante, y el torero permitió que el animal le ganara la partida de principio a fin. Lo muleteó despegado, sin mando, al hilo del pitón siempre, aprovechando todas las ventajas posibles, mientras el público jaleaba la faena con un entusiasmo desmedido. Pero el toreo es otra cosa; es mando, ceñimiento, ligazón, cruzarse y cargar la suerte, y nada de eso entró en el repertorio de Talavante. Le concedieron una oreja; sin duda, un injusto premio, porque el que estuvo bien fue el toro.
Hizo un esfuerzo en el sexto, un manso con clara tendencia a rajarse, y alcanzó momentos de brillantez, aunque, una vez más, a la faena le faltó unidad de conjunto. Unas manoletinas finales enardecieron a los tendidos, y, aunque le pidieron las dos orejas, solo le concedieron una. Menos mal, pero el toreo está como está, y a nadie le debe extrañar que hoy se cante a los cuatro vientos una actuación de Castella y Talavante por debajo de sus toros y que debería servirles a ambos de profunda reflexión. Así, no. Lo de Conde es otra historia.