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viernes, 17 de agosto de 2012

MÁLAGA. Video y crónica del 16/08. Talavante y Fortes oreja. Feria de Agosto 2012.



Oreja para Jiménez Fortes y Alejandro Talavante en una entretenida corrida

16 Agosto 2012
Málaga. Toros de Domingo Hernández -primero- y Garcigrande, justos de presentación y faltos de raza y fuerza. El quinto, el mejor, mientras que tercero y cuarto resultaron los más complicados.

Julián López "El Juli": estocada baja (ovación); y estocada corta y descabello (ovación).
Alejandro Talavante: pinchazo, estocada corta tendida y dos descabellos (palmas tras aviso); y pinchazo, media y descabello (oreja tras aviso).
Saúl Jiménez Fortes: estocada (oreja); y pinchazo, estocada trasera y atravesada, y descabello (palmas).

La plaza tuvo dos tercios de entrada en tarde agradable.

Málaga, Feria de Agosto, 16 de agosto de 2012. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández para El Juli, Alejandro Talavante y Jiménez Fortes

Fotos: Joaquín Bueno/Aplausos
















D. Antonio Lorca realiza esta crónica, sobre este festejo, en El País, por cierto que casi siempre lleva razón:

FERIA DE MÁLAGA

Un anodino liderazgo

La corrida ofreció posibilidades no aprovechadas por una terna a la que faltó el compromiso de las auténticas figuras

 Málaga 16 AGO 2012 - 



Jiménez Fortes sufre la cogida del tercer toro de la tarde. / GARCÍA-SANTOS

No son pocos los que consideran a El Juli un líder de la torería actual. Y seguro que le sobran condiciones para ello. Distinto es que quiera serlo y esté en condiciones de afrontar la responsabilidad que ello conlleva. Un líder debe ser protagonista de gestas memorables, y tratar de conducir la fiesta por los derroteros que la lleven a ser cada día notición de primera página. Un líder debe aspirar a ser leyenda y aguantar la dureza que lleva consigo cambiar la faz de la tauromaquia, que es lo mismo que dar la vuelta al toro y a todas sus circunstancias.
Después de lo visto en Málaga, ganan las dudas, cuando no la certeza absoluta de que El Juli es un torero más, capacitado, sin duda, para ser un nombre de época, pero impregnado del conformismo imperante que ha llevado a la fiesta a la cuneta de la que no será fácil que pueda salir.

El Juli dio toda una lección de toreo vulgar, impropio de su condición
Un líder debe llegar a Málaga a acabar con el cuadro, con una verdadera corrida de toros, a torear como mandan los cánones y pasear en triunfo las orejas después de un par de lecciones magistrales en el ruedo. Pues, no. El Juli se presentó en esta plaza —como es habitual en él— con dos perritoros, comodísimos de cabeza, muy justos de presencia, y, además, blandos y bonancibles, como para llevárselos a su casa. Y al primero, el mejor de los dos, lo toreó de manera tan burda, que producía rubor. El animalito le permitía estar a gusto en su cara, acudía al cite con una nobleza exquisita, y el torero se limitó a actuar como un pegapases moderno, en un trasteo desordenado y destemplado, en una labor de trámite, sin excesivas ganas, muy ventajista siempre, al hilo del pitón y muy despegado.
Así no se comporta un líder. A cubrir un expediente no se viene a Málaga, que es plaza de primera y merece que las llamadas figuras se rompan de verdad. Justificado queda, si cabe, en el cuarto, deslucido, descastado y cadáver desde que salió al ruedo con él se dio al final del trasteo un risible arrimón.

Fortes, valeroso, fue incapaz de redondear una tarde de enorme compromiso
Otro que tal baila es Talavante, que sabe torear de dulce, pero su ciencia se la guarda para otros momentos. Tampoco encontró el sitio ni el gusto para conducir la noble embestida del segundo de la tarde, al que muleteó de forma acelerada y sin hondura, por debajo de las condiciones de su oponente. Fue la suya una faena espesa y chapucera. Mejoró ante el quinto, ante el que dibujó un par de naturales largos que hicieron presagiar toreo del bueno, que no llegó a consolidarse. Prefirió, una vez más, hacerlo al hilo del pitón, despegado y con la suerte descargada.
Menuda papeleta tiene el joven Jiménez Fortes con tales maestros. Más le vale cerrar los ojos y dedicarse a ver vídeos de grandes toreros que le enseñen el toreo de verdad. Ayer debutaba en su feria malagueña y demostró con creces que le sobra valor del bueno para aspirar a la condición de figura. Precisamente por su valor sin mácula le concedieron una oreja de su primero, un toro tan astifino como deslucido que lo buscó con saña y se lo echó a los lomos en una espeluznante voltereta que pudo costarle un serio disgusto. No se asustó el chaval —al menos, esa fue la impresión que dio— , y no le perdió la cara a pesar de la mala casta del animal.

GARCIGRANDE/EL JULI, TALAVANTE, FORTES

  • Toros de Garcigrande, muy justos de presentación, mansos, blandos y descastados. Destacaron primero, segundo y quinto. 
  • El Juli: estocada trasera y caída (ovación); casi entera trasera y un descabello (ovación).
  • Alejandro Talavante:pinchazo, casi entera tendida y ladeada —aviso— y dos descabellos (ovación); pinchazo, media —aviso— (oreja).
  • Jiménez Fortes: estocada (oreja); pinchazo y estocada —aviso— y un descabello (ovación).
  • Plaza de la Malagueta. 16 de agosto. Séptima corrida de feria. Tres cuartos de entrada.
En el sexto, más noble y repetidor, demostró que sus enseñanzas no son las mejores. Se coloca del mismo modo que El Juli y Talavante, y muletea en línea recta, siempre hacia fuera, despegado y todas las ventajas. De tal manera, no se manda al toro, se pierde en hondura y se aburre sobremanera. Tanto es así que hasta la música, tan generosa siempre, se cansó de tocar mientras el muchacho seguía toreando con escasa consistencia. Quizá él mismo no llegara a comprender por qué su faena fue de más a menos y resultó, al final, larga y pesada; pero lo que pudo haber sido faena de triunfo se diluyó tristemente como un azucarillo.
Es justo reseñar que manejó con gracia el capote en un par de hondas verónicas al sexto, y compitió con El Juli en quites; este también por verónicas, lo mejor de su anodina tarde, y Fortes, por templadas chicuelinas.
Los tres toreros se marcharon de la plaza por su propio pie. Inaudito. La corrida, desigual en todo, pero muy, muy manejable, ofreció posibilidades no aprovechadas por una terna a la que faltó el compromiso de las auténticas figuras. Más delito habría que imputarle a El Juli, un aspirante a líder, así reconocido por muchos, que no fue más que un torero anodino.



jueves, 16 de agosto de 2012

MÁLAGA. 15/08 Video y crónica. Talavante dos orejas. Feria de Agosto 2012.

Notable actuación de Talavante que le vale para cortar dos orejas


Notable actuación de Talavante que le vale para cortar dos orejas

15 Agosto 2012
Málaga. Más de media plaza. Toros de Jandilla, bien presentados y descastados.

Javier Conde: dos pinchazos, otro hondo y tres descabellos (pitos tras aviso) y media perpendicular (pitos).
Sebastián Castella: pinchazo y estocada (ovación tras aviso); y estocada desprendida (ovación tras aviso).
Alejandro Talavante: estocada (oreja tras aviso); y estocada ligeramente caída (oreja).

En cuadrillas, José Antonio Trujillo saludó tras banderillear al cuarto.

Feria de Agosto. Málaga, domingo 15 de agosto de 2012

Fotos: Joaquín Bueno









Reproduimos por su interés la crónica que realiza D. Antonio Lorca para elpais.com sobre este festejo:

FERIA DE MÁLAGA

Pánico insuperable

Triste y penosa situación la de Conde. Claro que habrá muchos que piensen que se lo ganó a pulso

 M15 AGO 2012 -

Javier Conde, con la muleta ante el primer toro de la tarde. / GARCÍA-SANTO

Javier Conde es otro torero tocado por la gracia de Dios; y no por su pellizco, sino porque figura en carteles de categoría cuando lo que merece es estar en su casa. No es justo que este hombre haga el paseíllo en la feria de Málaga, por muy malagueño que sea, mientras otros toreros, llenos de afición y aptitudes, se desesperan al lado de un teléfono mudo.
La gesta que ayer protagonizó en la Malagueta no tiene más que un nombre: pánico insuperable e incapacidad total y manifiesta para estar, siquiera, a la mínima altura de las circunstancias de los dos toros de bandera que le tocaron en suerte.
No se sabe si quiere, pero lo que está claro es que no puede. Sus deseos parecen ir en una dirección, y es evidente que sus piernas van por la contraria. Y así no es posible.
El miedo es libre. Y respetable. Pero hay algo más: el respeto que todo torero debe al público, y, además, el sentido de la dignidad.

Castella y Talavante estuvieron  muy por debajo de sus toros
Por lo visto ayer, Javier Conde no está para vestirse de luces. Pero no es eso lo más grave: para lo que nunca debe estar un torero es para que se rían de él. Todo, menos servir de choteo; todo, menos que el público te tome a broma. Antes de llegar a eso hay que tener la valentía de colgar el traje de luces.
Triste y penosa situación la suya. Claro que habrá muchos que piensen que se lo ganó a pulso.
Veamos: anunció su estado de ánimo en los capotazos con los que recibió al primero, ante el que fue incapaz de enjaretar una sola verónica. Acudió el toro en la muleta con recorrido y nobleza exquisita, mientras el diestro daba todo un concierto de desbandada, fragilidad, temor y palidez. Estuvo siempre desbordado ante un animal con las fuerzas justas y la casta adecuada para no molestarlo. Y mientras el torero pasaba el mal rato, la gente, —su gente— estuvo más pendiente de sus miedos que de su muy escasa decisión. Lo debió pasar mal el torero —se supone—, con la boca seca, el cerebro bloqueado y el eco cercano de los jocosos comentarios de desprecio.

JANDILLA/CONDE, CASTELLA, TALAVANTE

  • Toros de Jandilla, bien presentados, blandos, mansones y muy nobles. Destacaron primero, tercero y cuarto.
  • Javier Conde: dos pinchazos, —aviso— pinchazo, tres descabellos y el toro se echa (pitos); media perpendicular (bronca).
  • Sebastián Castella: pinchazo, estocada —aviso— (ovación); estocada caída —aviso— (ovación).
  • Alejandro Talavante: estocada —aviso— (oreja); estocada —aviso— (oreja).
  • Plaza de la Malagueta. 15 de agosto. Sexta corrida de feria. Más de media entrada.
Y salió en cuarto lugar un toro mejor, nobilísimo, al que recibió con cuatro verónicas y una media apretujadas que hacían soñar un cambio de signo, y al que banderillearon primorosamente José Antonio Trujillo y Oscar Reyes. Pero, qué va… Ya se sabe que lo que no puede ser es imposible. Y no es posible que Conde olvide sus precauciones. Y desperdició el buen son de ese toro que le ofreció un gran pitón derecho que no encontró muleta decorosa y templada. Lo dicho: un hombre con buena estrella; tan buena como injusta.
Lo acompañaban Sebastián Castella y Alejandro Talavante, dos figuras deslumbrantes del toreo actual, que aburrieron soberanamente y permitieron que sus toros destacaran por encima de ambos.
El problema es que los dos realizan, —o, al menos, esa fue su lección de ayer en la Malagueta— un toreo anodino y vulgar, ventajista y alejado de todo clasicismo.
Castella es un torero industrial, carente de la más mínima artesanía de la creatividad. Fue su actuación un compendio de pases y más pases, casi todos con la mano derecha, despegados, destemplados, sin hondura, sin gracia, y preñados, eso sí, de aburrimiento. No fue su lote el mejor, también es cierto, pero de su caché se debe esperar algo más.
Otro buen toro, noble y repetidor, le tocó en suerte en primer lugar a Talavante, y el torero permitió que el animal le ganara la partida de principio a fin. Lo muleteó despegado, sin mando, al hilo del pitón siempre, aprovechando todas las ventajas posibles, mientras el público jaleaba la faena con un entusiasmo desmedido. Pero el toreo es otra cosa; es mando, ceñimiento, ligazón, cruzarse y cargar la suerte, y nada de eso entró en el repertorio de Talavante. Le concedieron una oreja; sin duda, un injusto premio, porque el que estuvo bien fue el toro.
Hizo un esfuerzo en el sexto, un manso con clara tendencia a rajarse, y alcanzó momentos de brillantez, aunque, una vez más, a la faena le faltó unidad de conjunto. Unas manoletinas finales enardecieron a los tendidos, y, aunque le pidieron las dos orejas, solo le concedieron una. Menos mal, pero el toreo está como está, y a nadie le debe extrañar que hoy se cante a los cuatro vientos una actuación de Castella y Talavante por debajo de sus toros y que debería servirles a ambos de profunda reflexión. Así, no. Lo de Conde es otra historia.