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lunes, 26 de septiembre de 2011

VIDEO JOSÉ TOMÁS EN LA MONUMENTAL DE BARCELONA 25/09/2011

VIDEO JOSÉ TOMÁS EN BARCELONA 25/09/2011

VIDEO DE JOSÉ TOMÁS EN BARCELONA. 25/09/2011



Barcelona. Lleno de "no hay billetes". Toros de "El Pilar", aceptablemente presentados, descastados y de poco juego con la excepción del buen segundo.

Juan Mora: dos pinchazos y estocada desprendida (gran ovación); y estocada caída y delantera (ovación).
José Tomás: buena estocada (dos orejas y fuerte petición de rabo); y dos pinchazos y estocada (gran ovación tras aviso).
Serafín Marín: estocada caída (ovación); y estocada arriba (dos orejas).

domingo, 25 de septiembre de 2011

BARCELONA. Como en los viejos tiempos



FOTOS - ALBERTO ESTÉVEZ
Si los alrededores de la plaza Monumental de Barcelona hubieran estado últimamente tan colapsados y llenos de pasión como una hora antes de la que en principio es la última corrida que acogerá el coso barcelonés, quizá la prohibición nunca hubiera llegado. Como en los tiempos de máximo esplendor: bares colindantes a rebosar -"no tiempo para hablar", decía uno de los camareros chinos, feliz en el abarrotamiento-, encargados de aparcamiento impidiendo el acceso por colapso y embotellamiento humano en las entradas a la plaza, situación en algún momento mareante por la combinación entre el humo de los grandes habanos, un cierto perfume de los claveles de las señoras y algún que otro derramamiento del contenido de vasos (muchos de cristal) que introducían los asistentes.
La multitud prestaba escasa atención a los grupos de taurinos y antitaurinos que ya forman parte del paisaje natural de la Monumental en los últimos meses, a lado y lado de la calle Marina separados por un notable dispositivo policial. Tampoco hacía mucha falta. A una cuarentena de animalistas -"el circo romano tiene que terminar en el siglo XXI", gritaba uno de los portavoces? se oponía una treintena de protaurinos más proactivos, cuya mayor insignia era una senyera que en letras supuestamente de confección doméstica atacaba en catalán al presidente de la Generalitat, Artur Mas: "No tenéis dinero para la Sanidad, la Enseñanza ni las pensiones pero sí para las prohibiciones. Mas eres un crack". Y gritos de "¡Libertad, libertad!", que renacían al paso de cualquier cámara televisiva.
El discurso casi en verso de la pancarta perdía originalidad si alguien se tomaba la molestia de leer las octavillas con las que el PP de Cataluña casi alfombró los alrededores de la monumental. Los populares colocaron, aún antes de empezar la fiesta, la primera banderilla. El tercer punto del panfleto afeaba los recortes sociales y el dispendio del pago de las "indemnizaciones millonarias" que recibirán los afectados por la ley de la prohibición de las corridas.
La líder del PP catalán, Alícia Sánchez-Camacho, compartía el cartel del folleto con Jorge Fernández Díaz, separados apenas por el eslogan -"comprometidos con la libertad"- y por la silueta de un toro azul, con un corazón con las siglas CAT. El mismo grafismo que habían estampado en los abanicos de plástico que repartían en el tenderete que el partido había instalado en uno de los laterales de la plaza.
La Sánchez-Camacho de carne y hueso atendía a aficionados y sobre todo medios de comunicación, como hacía otro de los ídolos del partido en Cataluña, Xavier García Albiol, alcalde de Badalona, que resumía a las puertas del coso la faena que va a a llevar a cabo su partido: "Hemos pedido al Parlamento catalán una moratoria de dos años para la aplicación de la ley y paralelamente hemos de sentar a negociar a los gobiernos de Cataluña y de España; puede que haya a quienes no les guste la fiesta, yo mismo no soy aficionado a los toros pero estoy aquí por coherencia: la gente ha de tener la libertad de poder elegir y decir si va o no va los toros", aseguraba. "Albiol, eres más valiente que Tomás", le espoleó un aficionado.
Nadie apretó a la exministra Carmen Calvo, que casi una hora antes entraba ya en la plaza y aseguraba que el tema "se reconducirá a través del Tribunal Constitucional" porque, en su opinión, el gobierno catalán "ha invadido competencias: pueden regular la fiesta, pero no prohibirla".
Elegante, con pañuelo rojo en la americana, el empresario Lepoldo Rodés calificaba la situación de "lamentable" y recordaba que la fiesta "es una cosa tan catalana como española y eso es compatible", a la vez que anunciaba que, por el momento, irá a ver las corridas "a Nîmes, con lo que el negocio lo harán los franceses".
Al discurso de que la fiesta taurina también es catalana se unió el cantautor Jaume Sisa, vestido hasta los zapatos de rojo sangre, en un particular homenaje: "Es ridículo que tengamos que ir ahora al extranjero para ver una cosa tan catalana, como si tuviéramos que irnos fuera de Cataluña para bailar sardanas; lo mismo". El director teatral Joan Ollé sacaba erudición para recordar que el rey catalán Joan I "ya organizaba este festejo en 1387"... El periodista Pedro Piqueras solo podía articular palabras como "apocalíptico", "dantesco" y el torero Oscar Higares, casi con aficionados colgando de su cuerpo, resumía: "día triste para el toreo no sólo en Cataluña".
Entre cámaras de programas televisivos de famoseo, revendedores apurando su suerte y personajes que ofrecían hasta lienzos, dos jóvenes vendían camisetas blancas con el buscado cartel de Barceló de esta última corrida. A 15 euros. ¿Un poco cara? El vendedor se defendía: "Es que es una camiseta histórica". Como la misma jornada.

Fuente: elpais.com/CARLES GELI




lunes, 28 de septiembre de 2009

BARCELONA. FERIA DE LA MERCED. JOSÉ TOMÁS EN ESTADO DE GRACIA PLENA.

El torero José Tomás realiza un pase de muleta con la rodilla hincada en la arena de la Monumental de Barcelona.- AP
Reproducimos la crónica que realiza para El País D. Antonio Lorca, sobre la corrda de tors celebrada ayer, domingo 27 de septiembre, en Barcelona.

Apoteósica metamorfosis

Fue una emocionante y preciosa tarde de toros la de ayer en Barcelona, protagonizada por un grandioso José Tomás en estado de gracia plena, transformado en un virtuoso del dominio, de los terrenos y las distancias, de la profundidad y del aroma, del toreo verdadero, grande y profundo. Torero, torero, le gritaba la plaza entera, puesta en pie, y embargada por la emoción, cuando terminó de dar la vuelta al ruedo con las dos orejas de su segundo toro.

Fue un triunfo apoteósico de este mesías nacido para revolucionar el toreo, aunque él prefiera que pase de largo ese comprometido cáliz; y una ocasión propicia, también, para comprobar con deleite la extraordinaria metamorfosis de este torero.
Ya no es el loco que parece despreciar la vida cada tarde, y sobrecoge y estremece con un valor temerario y escalofriante; ya no es el hombre que parece atropellar la razón, ni un loco, ni un tremendista que desparrama angustia. José Tomás ha ganado en madurez, en concepción artística, en oficio, en gracia y en sabor torero. Su toreo ha pasado del estremecimiento al embelesamiento. Adiós al dramatismo y al morbo; bienvenido sea el arte puro.
Con estas credenciales recibió a su primero a la verónica, a cámara lenta, armoniosamente... Brindó a los tendidos. Plantó las zapatillas en la arena y los estatuarios ceñidos convirtieron la plaza en una olla a presión. Con pasmosa serenidad, a placer, como quien torea de salón, ligó varias tandas de derechazos excelsos, casi enlazados en circulares, con el toro embebido en la muleta. Y el animal se fue mostrando como un toro codicioso, encastado y nobilísimo, de largo y continuo recorrido, incansable en sus embestidas, que mejoró en cada uno de los compases de la faena. Y tanta calidad derrochó el animal, que llegó a desbordar a Tomás cuando éste tomó la izquierda. Claro que el torero citaba con el pico, si cruzarse, y los naturales perdieron hondura. La muleta resultó enganchada, se produjo un desarme y parecía que todo se diluía. Surgió, entonces, el maestro, y cautivó a la concurrencia con ayudados rodillas en tierra, molinetes engarzados con pases del desprecio y larguísimos pases de pecho. Fue, en verdad, una faena grande, pero no arrebatadora. El grandioso fue el toro, mejor que Tomás, de menos a más, hasta la merecidísima vuelta al ruedo.
Volvieron las exquisiteces a la verónica en el quinto, un precioso quite por delantales y una demostración de galanura al llevar a una mano el toro al caballo. Pero el animal se desfondó y llegó al tercio final sin fuelle ni recorrido. Pero allí había un mago. ¡Como lo oyen! Lo mira y remira, le busca las vueltas, lo acaricia, le muestra el camino, lo despierta de su letargo... y los pases resultan limpios, aunque faltos de la necesaria emoción. Tomás se coloca de frente y dibuja naturales de auténtico ensueño, sencillamente majestuosos. Se perfila para matar en el centro del ruedo y pincha. Ohhhhh... Intenta borrar el error, y lo consigue con unas manoletinas ajustadas antes de cobrar una buena estocada entre el delirio general.
Pero no fue Tomás el único que toreó como los ángeles. El muy frágil y medroso Aparicio dijo aquí estoy yo en su primero y lo veroniqueó primorosamente; fueron seis capotazos lentísimos, rebosantes de empaque, toreando con el cuerpo y el alma a la vez. Unas gotas de genialidad... El resto, mejor olvidarlo. No le responden las piernas ni el corazón. Es precavido en exceso y, además, no sabe mentir. Lo abroncaron con fuerza, pero con cariño; como se riñe a un ser querido. Y quedaba el tercer artista. Morante lo intentó con todas sus fuerzas. Su primero mostró un molesto cabeceo y le emborronó una labor de detalles sublimes, preñados de torería. Sería una pena, visto lo visto, que la política acabara con la fiesta en esta tierra. Pero esta corrida de arte, cierre de la temporada en Barcelona, ha podido ser la última corrida que se celebre en este coso.
Antonio Lorca