Mostrando entradas con la etiqueta daniel luque en santander. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta daniel luque en santander. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de julio de 2012

SANTANDER. (27/07)Video y crónica de la corrida de Feria de Santiago 2012. Padilla, El Fandi y Luque.



Santander, Feria de Santiago, toros de Torrestrella para el 27 de julio de 2012. Juan José Padilla, El Fandi y Daniel Luque

Foto: Arjona. Ovaciones a la terna




Santander, 27 de julio de 2012. Toros de Torrestrella, deslucidos salvo el buen 5º. JUAN JOSÉ PADILLA: Saludos y saludos; EL FANDI: Silencio tras leve petición y oreja; DANIEL LUQUE: Saludos tras petición y silencio. Entrada: Más de media. Padilla fue ovacionado al término del paseíllo y saludó invitando después a hacer lo propio a sus compañeros.





Reproducimos la crónica de D. Alfredo Casas, sobre este festejo, escrita para El Diario Montañés.


FERIA DE SANTIAGO 2012

El mundo al revés

Los tres toreros fueron los que «embistieron» de verdad en Cuatro Caminos

27.07.12 - 23:09 - 


Juan José Padilla recibió ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso en los toros de su lote./ Foto: Javier Cotera | Vídeo: Héctor Díaz
Como se lo cuento: la prima de riesgo descendiendo, el IBEX 35 en ganancias –casi un 4%– y los toreros embistiendo. El mundo al revés. De los asuntos económicos, salvo los sorprendentes datos, nada más puedo aportar; mis conocimientos se ciñen a la economía doméstica. Precaria para más señas. Respecto del asunto taurino, un primer apunte, los integrantes de la terna fueron despedidos entre calurosas ovaciones. Y los simpáticos cánticos de los integrantes de las peñas santanderinas. Como era de esperar, no faltó el popular: «Illa, illa, illa, Padilla maravilla».
Si los componentes de la terna fueron recompensados de tal modo fue en reconocimiento a su animosa entrega y la firme determinación de triunfar, pese a la adversidad de un descastado lote de Torrestrella, del que apenas se salvó el manso aunque combativo ejemplar que hizo quinto en el orden de lidia. Insuficiente para sostener un espectáculo, el séptimo de abono, que alcanzó las dos horas y media.
Una sola vez bajó la mano Padilla al toro que rompió festejo. Su bienintencionado propósito terminó por agarrar al piso a un astado que, hasta entonces, se desplazó en la media altura sin la más mínima transmisión. Y todo ello gracias a que su diestro le incitó con dos atinados recursos: buscarlo al pitón contrario y el clásico zapatillazo. Vamos que el que de verdad embistió fue el torero.
Despegado, enmorrillado, hondo y falto de remate fue el segundo de su lote, un toro que no tardó un mostrar su mansa condición. Carente de celo y blando de manos, el de Torrestrella quiso huir de la suerte tras el quinto muletazo de rodillas con el que Juan José inició su trasteo.
Molinetes de Padilla
Debió el torero inventarse un toro que, a pesar de soltar la cara tras el embroque, no le enganchó las telas. Es por ello que Padilla hubo de recurrir a los molinetes, pases de pecho de rodillas, martinetes, bernardinas y un recreado abaniqueo para no defraudar a su público. Si bien en un primer intentó quiso matar en la suerte del encuentro, el torero terminó precipitándose lo que provocó un pinchazo y una estocada caída y tendida que le impidió pasear un afanado trofeo.
El que sí obtuvo una oreja del quinto fue David Fandila ‘El Fandi’. Y ‘Lirio’, el único toro del encierro que se movió tras los engaños. Que su verdadera voluntad fuera la de perseguir la franela es un asunto que prefiero mantener en cuarentena. Con todo, acometió incansablemente a los cites del torero granadino. Suficiente para que se sucedieran, a un ritmo vertiginoso, las conservadoras series de muletazos.
Digo conservadoras porque David siempre condujo el engaño en la media altura, sin apretar al toro, ni rematar una sola embestida por debajo de la pala del pitón. Con el público a favor de obra, el hecho de que la tizona entrara a la primera, poco importó su deficiente colocación, fue más que suficiente para demandar un trofeo que la presidencia otorgó a regañadientes. Más templado y sosegado se exhibió ‘El Fandi’ frente al segundo de la tarde, un morlaco blando, rebrincado y noble, que duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio.
Embestidas de Luque
Quedan por analizar las embestidas de Daniel Luque, que dispuso de un primer morlaco manso y con genio; motivo éste por el que, al verse sometido con la mano izquierda, buscó las tablas y decidió no regalar ni una más de sus embestidas, es un decir.
Esforzado y decidido, el torero lo provocó hasta que el «torrestrella» pidió sopitas definitivamente. Quiso el público premiarle, pero el presidente optó por no atender la contagiosa petición. Las hechuras del sexto no engañaron. Alto de cruz, montado, estrecho y escurrido del cuarto trasero, el toro que cerró plaza no acometió por pura imposibilidad morfológica.
Dispuesto a no irse de vacío, Daniel Luque lo intentó todo por la vía civil. No tuvo opción de recurrir a la criminal. Cuando se quiso dar cuenta el sevillano, el astado ya había entregado la cuchar

viernes, 27 de julio de 2012

SANTANDER.(26/07) Video y crónica de la corrida de Feria. Ponce, Morante y Luque.


LUQUE SALVA UNA ABURRIDA TARDE EN SANTANDER por burladero_es

Indecoroso encierro de Núñez del Cuvillo

Daniel Luque cortó una oreja al sobrero, mientras que Ponce y Morante fueron pitados

26.07.12 - 23:21 - 
Morante de la Puebla observa desde el burladero mientras se fuma un puro en el coso de Cuatro Caminos de Santander./ Foto: Celedonio | Vídeo: Héctor Díaz
No caeré en la tentación de regodearme en el gol más cantado de la pretemporada cántabra, el marcado por uno de los areneros con un balón lanzado desde los tendidos de sol tras ser arrastrado el quinto ejemplar en el orden de lidia. Tampoco incidiré en el esperpéntico espectáculo protagonizado por el corralero del coso de Cuatro Caminos una vez devuelto a los corrales el sexto titular, un toro que quedó lisiado a consecuencia de una inoportuna voltereta. Incluso pasaré por alto la broma que una cuadrilla infligió finalizado el festejo a un mozo, a buen seguro un soltero de oro, disfrazado de vaca. Optar por el camino de la ironía y la literatura supondría seguir el juego a quienes no sienten ningún respeto por el arte de Cúchares y a los verdaderos responsables del triste espectáculo representado ayer tarde.
Digo triste espectáculo, por la indecorosa presentación del encierro de Núñez del Cuvillo. En qué cabeza cabe que el pasado miércoles se lidiara una agresiva, ofensiva y astifina corrida de El Montecillo, con leña para forrar un armario empotrado de tres cuerpos, y ayer saltaran al ruedo seis astados seis, con tan agradables, cómodas y pobres defensas. Por orden jerárquico: mal por los veedores de la empresa y de los toreros, y mal también por el equipo gubernativo que aprobó semejante encierro, una ofensa en toda regla al aficionado de Santander.
Al margen de su indigna presencia, el astado que rompió plaza echó las manos por delante de salida y gateó en repetidas ocasiones antes de entrar al peto del caballo. Sangrado generosamente por el varilarguero de la cuadrilla de Enrique Ponce, el toro a duras penas alcanzó el último tercio. Vagó distraído por el ruedo como alma en pena ante la porfiona actuación del maestro de Chiva. El primero del lote de Morante de la Puebla, alto de cruz, hondo y atacado de kilos, duró media docena de mecidos lances a la verónica, extraordinarios por acompasados los trazados por el pitón izquierdo, y dos enroscadas medias verónicas de cartel.
Que el genio hispalense abreviara su actuación evitó una pantomima y puso de manifiesto su profundo respeto por el tiempo de ocio de los espectadores. El tercero en el orden de lidia, un precioso burraco, corto de manos y algo descolgado de riñones, fue un inválido que debió ser devuelto a los corrales por su manifiesta discapacidad. Además, se frenó permanentemente en el momento de los embroques, impidiendo que pasara por el lado derecho más allá del segundo muslo de Daniel Luque. Por el izquierdo ni eso.
Borrón y cuenta nueva
Traspasado el ecuador del festejo, realizado un oportuno borrón y cuenta nueva, se corrió un mostrenco despegado del suelo, vareado de carnes y ligeramente montado que no se empleó tras el capote de Ponce, hizo sonar el estribo del piquero y abrió tanto sus embestidas que se salió de las suertes.
Ojo, las abrió por el pitón derecho, por el izquierdo se limitó a embestir, es un modo de hablar, con el pitón contrario. Desplomado y a la defensiva, ‘Farfonillo’ disfrutó del dudoso honor de aburrir al mismísimo Ponce. El quinto, vaya si hay quinto malo, pronto exhibió su mansa condición. Consumido en un suspiro, tardo y remiso a seguir el engaño de Morante se revolvió con sentido e hizo hilo. El torero sevillano, enemigo público de la coba, volvió a preservar a los espectadores de un estudiado simulacro. Del sexto titular poco diré; tras una voltereta quedó impedido.
En su lugar salió un sobrero del mismo hierro. Casualmente el de más cuajo del encierro. Ya ven por dónde. Bien recogido por el capote de Daniel Luque, el toro fue medido en su único encuentro con el picador y soltó la cara tras el capote de Antonio Manuel Punta. Venido a más, combativo y con transmisión, el de Cuvillo fue conducido con desigual ajuste por el más joven de los componentes de la terna. Colocado al hilo del pitón y excesivamente cauteloso, Luque nunca terminó de confiarse. Destacar por embarcados y largos –desplegó el vuelo de la muleta– una serie de naturales, tras la que volvió a tomarse ciertas ventajas para instrumentar una ligada tanda en redondo y un ramillete de amontonadas luquesinas, tras lo que dejó una estocada trasera y caída que necesitó del refrendo de dos golpes con el estoque de cruceta. Mayoritariamente pedida por el respetable, la presidencia concedió una oreja que a la gran mayoría le supo a gloria. Con poco se conformaron.