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sábado, 17 de septiembre de 2011

MURCIA. Video y crónica de la del VIERNES 16 DE SEPTIEMBRE 2011: Perera no tuvo suerte en la última de Murcia


Plaza. Murcia. Sexta de Feria. Media entrada. VIERNES 16 DE SEPTIEMBRE 2011.
Ganadería. Toros de Las Ramblas de juego y comportamiento desigual.

Toreros. Enrique Ponce, dos orejas y ovación tras aviso; El Cid, oreja y ovación y Miguel Ángel Perera, ovación y palmas tras aviso.

Reproducimos la crónica que realiza en laverdad.es D.Francisco Ojados, sobre este festejo:

Mucho toreo y poco toro
El maestro Enrique Ponce ha salido por la puerta grande de la Condomina tras cortar dos orejas en la cuarta corrida de la Feria Taurina de Murcia. La tónica de la tarde fue de toros descastados y buena disposición de los matadores.

El primer astado de Las Ramblas fue de los que llaman bueno para el toreron, con nobleza. Ponce firmó una labor de mucha dulzura, en la que acarició las embestidas de su oponente. Además, mató de un buen volapié.
En su segundo toro, el cuarto de la manga, Ponce realizó una faena que tuvo contenido pero en la que pinchó con la espada. Al final saludó una ovación desde el tercio tras escuchar un aviso.
Una oreja paseó El Cid. Su primer enemigo fue andarín y correoso y el torero de Salteras (Sevilla) tuvo que tragar las fases de la lidia. Pero el toro tuvo una muerte espectacular, lo que le valió el trofeo.
El maestro sevillano pudo abrir también la puerta grande tras su segundo, que por problemas en los chiqueros tuvo que lidiar en sexto lugar. Faena importante ante un toro cambiante durante su lidia, en la que no acertó en la muerte suprema. Fue ovacionado.
El único que no ha paseado apéndices fue Miguel Ángel Perera. Terminó su primera faena en la distancia corta ante un astado muy soso y que terminó parado. Hubo petición, pero su reconocimiento se quedó en una ovacion.
Con el quinto de la tarde puso todo de su parte ante un astado con poca fijeza, al que le tenía la oreja cortada y el fallo a espadas se lo impidió. Escuchó palmas tras un aviso.

viernes, 16 de septiembre de 2011

MURCIA. Cronica de la 3ª de Feria. Jueves 15 de septiembre 2011

Rafaelillo saludó a sus dos toros rodilla en tierra. A su segundo lo recibió con una larga cambiada a portagayola. :: REPORTAJE GRÁFICO: GUILLERMO CARRIÓN / AGM


FERIA DE MURCIA 2011. 3ª DE FERIA. JUEVES 15 DE SEPTIEMBRE 2011.
Toros de Fuente Ymbro, muy bien presentados y de juego desigual. Se dejaron primero y quinto; y con genio el cuarto. El resto, sosos y deslucidos.

Rafael Rubio, 'Rafaelillo': pinchazo, media y cuatro descabellos (ovación tras aviso); y estocada (oreja).
Sebastián Castella: estocada trasera y descabello (palmas tras aviso); y estocada (oreja).
Daniel Luque: metisaca y estocada (oreja); y pinchazo, estocada y descabello (silencio).
En cuadrillas, Javier Ambel se desmonteró en el quinto.
La plaza tuvo media entrada.
A oreja por coleta
La tercera corrida de la Feria de Murcia no logró remontar vuelo, pese a que la combinación de toros y toreros prometía muchas y buenas sensaciones. Los astados de Fuente Ymbro, que tienen un gran predicamento entre la afición de esta tierra, no ofrecieron el buen juego que ha sido su santo y seña en el coso de La Condomina.

'Rafaelillo' hizo un gran esfuerzo en el primero, que se dejó pero al que le faltó transmisión para que la faena calara en los tendidos. No obstante, su entrega habría sido recompensada con el corte de algún trofeo de no fallar a espadas.
En el segundo de su lote se fue a portagayola para recibirlo con una larga cambiada, y su faena fue una lucha de poder a poder, en el que el toro se mostró complicado y con muchas asperezas.
Sebastian Castella no dijo nada en el primero de su lote, en el que pareció contagiarse de la sosería de su oponente. La lidia del quinto registró pasajes de interés y de profundidad en los estatuarios con que inició la labor de muleta y en una tanda de derechazos muy templados.
Lo mejor de Daniel Luque se vio en el tercero, donde estuvo vistoso con el capote en una serie de verónicas rematadas con dos medias y una revolera, así como en un quite por chicuelinas muy ajustado.
En la muleta sobresalieron dos tandas con la mano diestra de mucha suavidad y temple, que provocaron los aplausos de la concurrencia.
En el que cerró plaza, que acusó las dos varas recibidas, el espada sevillano poco pudo hacer, aunque lo intentó con mucho empeño.

FUENTE:ELMUNDO.ES

miércoles, 14 de septiembre de 2011

MURCIA-FERIA TAURINA 2011. Crónica de la 3ª de feria. martes 13/09/2011. César Jiménez pincha una gran faena.

El banderillero Juan José Trujillo, de la cuadrilla de Manzanares, cogido espectacularmente por el tercero de la tarde al saltar la barrera. :: REPORTAJE GRÁFICO: NACHO GARCÍA/AGM


Plaza de toros de Murcia. Tercera de Feria.
Tres cuartos de entrada. Toros de Victoriano del Río, bien presentados pero desiguales de hechuras y juego. El Juli, oreja tras aviso y oreja; César Jiménez, oreja con petición de la segunda  pitos al palco  gran ovación y ovación y José María Manzanares, oreja tras aviso y oreja.

Reproducimos la crónica que realiza D.Francisco Ojados. para laverdad.es, sobre este festejo:

Jiménez pincha una gran faena
La segunda corrida de la feria de Murcia acabó con la salida a hombros por la puerta grande de El Juli y José Mari Manzanares, al cortar ambos una oreja de cada uno de sus toros. Sin embargo, la mejor faena de la tarde, la más completa y artística, se quedó sin premio. Fue la realizada por César Jiménez al buen quinto. Faena de trofeos, que se esfumaron por el mal manejo de la espada.



El cartel de figuras atrajo más público a La Condomina. Tres cuartos del aforo se cubrió ayer. El de Victoriano del Río fue un encierro bien presentado, con dos astados, primero y sexto, que enseñaron las puntas, y con un toro, el quinto, de muy buen juego, noble y con recorrido. El resto mostró un tono medio, sin más.


El caso es que la corrida comenzó con protestas, al salir al ruedo el primero de la tarde, andando mal, como si llevara encima una jartá de güisquis, y huyendo despavorido de los capotes ofrecidos por El Juli y sus auxiliadores. Toro que por cierto tenía cinco años. Ese inicio de descomunal mansedumbre, que enfadó muchísimo al respetable, fue limándose tras el segundo tercio. El de Victoriano formó un guirigay importante cuando vio a los picadores. Arreó en el caballo, derribando en la puerta de chiqueros al varilarguero Diego Ortiz.


Cambió el toro en el caballo. Lo cuidó Julián en una primera serie diestra, condescendiente con el animal. Luego fue bajando la mano, rematando la segunda tanda con un buen pase de pecho. El toro comenzó a embestir y El Juli fue abusando cada vez más, exigiendo por abajo. Quizás demasiado mando para un astado que nunca sacó poder, pero sí fondo. Pero éste es un torero de mando y poderío y en esas claves cimienta su tauromaquia. Por el izquierdo sacó el madrileño naturales sueltos. La faena se alargó de tal modo que el torero escuchó un aviso antes de montar la espada y cobrar una estocada trasera al segundo intento. Cayó la primera oreja.


La segunda, la que le abría la puerta grande, la obtuvo de un toro medio, al que posiblemente le faltó un tranco en su embestida pero que tuvo sus quince muletazos. Tipo de toro con el que el Julián suele estar sobrado. Lo que ocurrió. Con la capa se lució en un quite por chicuelinas, rematado con dos medias. Brindó su faena al público, puso disposición, se mostró firme y a su habitual superioridad y oficio le sacó partido. Mató de entera desprendida, al volapié.


Superioridad y oficio


Lo mejor de la tarde lo realizó César Jiménez. Su faena al quinto fue, con diferencia, lo de más calidad del festejo. Sin tanta evidencia como el primero de la corrida, este quinto toro salió suelto y huidizo. Lo fijó Luis García en su capote y seguido le enjaretó Jiménez un meritorio ramillete de verónicas por los adentros. Mandó que lo picaran poco. Sacó al ruedo a sus apoderados, Ángel Bernal padre e hijo, para brindarles. Comenzó con un pase rodilla en tierra saliendo de najas el de Victoriano. Tardó en ir el torero, pero cuando lo fijó la faena fue tomando vuelo, con el toro rompiendo a bueno y el torero creciéndose. Como suele hacer cuando está a gusto, se descalzó -ya lo había hecho ante su primero- y con la muleta en la diestra fue trazando muletazos de bella composición y mucho relajo. Acarició las embestidas con dulzura y el clímax de la faena llegó con un cambio de mano sensacional dejando la muleta puesta para ligar el de pecho. Cuando tomó la zurda ofreció el engaño por delante y uno de los naturales resultó extraordinario, de cartel de toros. Cerró la tanda con el molinete cosido al de pecho. Muy a gusto, el torero arrojó la espada simulada para torear al natural con la derecha. El toro, que llevó mucha paliza, cumplió hasta las mondeñinas finales. Tres pinchazos emborronaron una faena bien escrita, esfumándose dos orejas.


Una había paseado antes de su segundo toro. Lo saludó bien de capa César, acompasando las verónicas y rematando en el tercio con la media. El toro recibió poco castigo en el caballo. Hubo quite por chicuelinas en los medios, perdiendo las manos el astado, muy justito de fuerzas. Tras el brindis al público comenzó la faena de rodillas en los medios toreando en redondo, rematando con un templadísimo pase de pecho. Atendiendo a las limitadas fuerzas del animal, César no bajó la mano y dio sus tiempos al toro para que se recuperara entre tanda y tanda. La estocada, muy caída, resultó fulminante.


El alicantino José María Manzanares comparecía en la feria como el gran nombre de la temporada. Quiso cuidar al tercero de la tarde en el caballo. Este astado sacó genio y en el tercio de banderillas le echó mano a Juan José Trujillo en el tercer par, cuando el malagueño, buen torero de plata, arriesgó para parear saliendo de la cara muy cerca de las tablas. Saltó la barrera y en el aire lo cazó el toro, devolviéndolo al ruedo. Pareció en un primer momento que le había metido el pitón en el vientre. Tras pasar a la enfermería fue atendido de una contusión en el pubis y todo quedó en un gran susto.


Con la mente puesta en el banderillero cogido comenzó con suavidad el diestro de Alicante su trasteo. La primera serie fue una declaración de principios, acariciando las embestidas con la muleta, vibrando el personal. La siguiente tanda acabó de manera inesperada con el toro resbalando después de un feo respingo, fruto del genio. Cantó la gallina el de Victoriano y en el tercio le buscó las vueltas Manzanares, que resolvió tirando de recursos. Mató a recibir y sonó el aviso cuando el toro estaba agonizando, en un trance demasiado largo que debió acortar el torero. Una oreja paseó de éste y otra del sexto, al que saludó de capa a pies juntos. Mandó poco castigo en varas y se lució en banderillas Curro Javier, que salió apurado del último par, haciéndole un quite providencial el ayuda, David Ruano Gómez 'El Bola'.


Brusquito el toro, se metía por el derecho. El de Alicante tuvo que esforzarse para sacar algo en claro del animal, incómodo y sin terminar de emplearse en la muleta. La faena no tuvo mayor fuste, pero como mató al volapié, de un puñetazo, enterrando toda la espada, se le pidió el trofeo.

LOS TOROS DE LA TARDE:

“EL JULI”: Nº. 154 y 42 CÉSAR JIMÉNEZ: Nº 43 y 81 MANZANARES: Nº. 107 y 22



Nº NOMBRES CAPA PESO FECHA N. GANADERÍA
42 Decorado Negro 572 09/07 Victoriano del Río
107 Misigato Negro mulato 568 12/06 Victoriano del Río
22 Condor Negro 551 09/07 Victoriano del Río
81 Condor Negro mulato 549 09/07 Victoriano del Río
43 Empanado Negro 546 08/07 Victoriano del Río
154 Galitero Negro bragado 534 09/06 Victoriano del Río
21 Ansioso Castaño 528 01/06 Luis Algarra
44 Gobernante Negro 532 01707 Luis Algarra

Mayoral GABRIEL ORELLANA VALLE

SOBREROS
1º. 21 Luís Algarra
2º. 44 Luís Algarra


domingo, 11 de septiembre de 2011

MURCIA .Novillada completa de José Luis Marca para abrir la feria.

Murcia siete novillos -seis y un sobrero- de José Luis Marca para el primer festejo de su feria taurina. En el cartel están anunciados Francisco Montiel, Conchi Rios y Antonio Puerta.


El orden de lidia es el siguiente:

1º) Nº 25, "Pacense", Negro bragado corrido, 472 kilos, 11/07.
2º) Nº 38, "Zarito", Negro bragado, 445 kilos, 12/07.
3º) Nº 85, "Fandanguero", Negro mulato listón, 433 kilos, 09/07.
4º) Nº 3, "Lucero", Negro mulato, 409 kilos, 12/07.
5º) Nº 82, "Zarzamoro", Castaño, 431 kilos, 12/07.
6º) Nº 76, "Gaceta", Castaño, 455 kilos, 10/07.
1º SOB) Nº 47, "Melocotón", Negro, 463 kilos, 12/07.

lunes, 14 de septiembre de 2009

FERIA DE MURCIA. Crónica de la corrida del domingo 13 de septiembre: A su aire, El Cordobés paseó tres orejas recurriendo a la charlotada

Foto:Rivera Ordóñez sortea al toro con una larga cambiada. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM
La Condomina: primera corrida de feria. Poco más de media plaza en tarde nublada y fresca.
Ganadería: seis toros de José Luis Pereda, de Huelva, nobles, flojos, escasos de pitones y desiguales de presencia, terciados, primero y último con más alzada. El quinto manseó, y el sexto fue el mejor de la corrida; noble y repetidor, humillado a ras de suelo, fue el mejor de la corrida.
El Cordobés: estocada honda (oreja sin una mínima mayoría); estocada caída (dos orejas).
Rivera Ordóñez: cuatro pinchazos y media perpendicular atravesada, aviso, y descabello (silencio); estocada honda atravesada de efecto fulminante (oreja).
El Fandi: metisaca y estocada caída (silencio tras mínima petición); estocada caída, dos descabellos (una oreja) y bronca al respetable.


Esta plaza es una tómbola

Abrieron plaza El Cordobés, Rivera Ordóñez y El Fandi seguidos de sus cuadrillas, y la plaza centenaria de La Condomina escuchó los ya habituales aplausos mediáticos, si bien cabe precisar que la entrada flojeó sensiblemente, poco más de media, si se compara con años precedentes.
La sorpresa es que El Cordobés salió a hombros de los capitalistas mientras Rivera Ordóñez y El Fandi se iban a pie de la plaza.
Pero vayamos al asunto porque la cosa tiene miga. Si Curro Puya hubiese estado en la plaza habría calificado lo sucedido de «siniestro espectáculo».
La cuestión es que el primer toro de El Cordobés dobló las manos de salida, cobró un puyazo trasero y se oyeron pitos del respetable porque la flojedad era manifiesta. Como todos los años, en el mismo sitio y a la misma hora, El Cordobés se fue al tendido del uno, dio una par de mantazos que se aplaudieron, una voz del tendido pidió que sonara la música, el novillo toro se amorcilló en la tercera serie, el matador se adornó a su manera y los despenó de estocada honda. Así y todo, una ínfima mayoría de El Cordobés, flamearon pañuelos, y el presidente le concedió una oreja a todas luces desproporcionada e injusta.
Cada uno tiene lo suyo. Por lo que respecta a Rivera Ordóñez, las féminas van a la plaza a fotografiarse en el callejón con el torero. El segundo de la tarde salió con pies de toriles y buscó el capote de Rivera, pero al toro le recetaron un puyazo largo tapando la salida. El tercio de banderillas enardeció a sus seguidoras: el primer par lo puso en lo alto, el segundo se vio más apretado, y el tercero al violín fue muy aplaudido. Con la muleta no hubo faena propietamente dicha, sino muletazos sueltos, y necesitó de cinco intentos, aviso y descabello, para que doblase el terciado y flojo animal, por lo que se silenció su labor.
El tercero de El Fandi era un novillete -483 kilogramos dio en la báscula-, y lo recibió con una larga cambiada de rodillas. Fue muy aplaudido cuando le tocó la testuz al proyecto de toro de José Luis Pereda, se fue la manguera y brindó al personal. Inició la faena genuflexo y el torete empezó a doblar las manos, posiblemente porque los brean con tantos carreras y acelerones, y acaban exhaustos. Lo esperpéntico es que tras un metisaca y estocada caída, hubo una mínima petición.
A las veinte horas, después del descanso, se reanudó la corrida tras la consiguiente merienda. A todo esto, El Cordobés pensó que podía salir por la puerta grande y no se lo pensó ni un minuto. Allá penas si daba mantazos y hacía el paripé con el picador, el viejo truco del almendruco: mientras el picador mete la puya hasta el corbejón, el maestro, histriónico, se hace el longui y deja que lo machaquen.
La cuestión es que brindó al público e inició la faena de rodillas en tablas. Luego, abierto el compás, ligó una serie aceptable, sonaron los acordes del pasodoble Gallito e hilvanó otra tanda, esta vez sí, cargada la suerte, tropezó con el toro, rodó por la arena y se levantó enrabietado.
A su aire, recurrió a la charlotada: destoreó al natural, dejó muletazos sucios, tres saltos de la rana y un amago de boxeo en la cara del toro escarnecido y humillado, un esperpento que le valió dos orejas y la salida a hombros.
El quinto de la tarde desarrolló peligro y mansedumbre, salía suelto de la suerte y miraba las piernas de Rivera Ordóñez, con la consiguiente preocupación de sus fieles seguidoras.
Sorteó El Fandi el mejor toro del festejo, noble y encastado, que abría surcos en el albero de esta plaza centenaria. Lo recibió de rodillas con dos largas cambiadas y chicuelinas al paso para calentar el tercio de banderillas. El primero quedó trasero, el segundo de dentro afuera y el tercero al quiebro, suertes coreadas al unisono. Brindó al público desde el corazón de la plaza, lo recibió en tablas y lo llevó a los medios, humillado y repetidor.
Sin embargo, no estuvo a la altura del de José Luis Pereda, por nombre Ansioso, castaño de capa y 501 kilogramos de peso.
Lo dice el axioma: «Que Dios te libre de que te salga un toro un bravo». Este no era el histórico Jaquetón, pero El Fandi no supo o no pudo lidiarlo, y es que una cosa es poner banderillas y otra corretear por la plaza, pero aguantar la mirada de un toro encastado requiere corazón y técnica.
El epílogo fue triste. El Fandi lo mató de estocada y dos descabellos, y el palco le concedió una sola oreja, con una petición muy superior a la que le había dado a El Cordobés. La bronca se oyó en Algezares.

Crónica de JOSÉ M. GALIANA MURCIA/ La Verdad.