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sábado, 27 de agosto de 2011

BILBAO/BILBO. Crónica de la 7ª de Feria. Aste Nagusia 2011. ALCURRUCÉN / PONCE, MORA, LUQUE

Enrique Ponce, en la faena de su segundo toro, al que cortó una oreja.- FERNANDO DOMINGO-ALDAMA



BILBAO/BILBO. Plaza de toros de Vista Alegre. Viernes 26 de agosto. Séptima de feria.
Tres cuartos de entrada.
Toros de Alcurrucén bien presentados, con buen juego.

Enrique Ponce: dos pinchazos -aviso- y media estocada (gran ovación); -aviso- estocada desprendida (oreja y petición de otra).
Daniel Mora: gran estocada (oreja); pinchazo, estocada -aviso- y descabello (ovación).
Daniel Luque: pinchazo, pinchazo hondo -aviso- descabello (vuelta al ruedo); estocada tendida -aviso- y descabello (ovación).


Reproducimos la crónica que realiza D.José Luis Merino, para elpais.com, sobre este festejo:
      Tras Morante, el toreo sigue   


Después de la actuación mágica de Morante del martes pasado, podría pensarse que las tardes de la feria bilbaína quedaron anestesiadas, huérfanas de su ausencia. Y no fue así. Ayer se dieron momentos toreros para el recuerdo. Por encima de todo la corrida de Alcurrucén. Los seis toros ofrecieron un juego notable. Las reses tenían presencia y raza, además de fuerza y movilidad. Puede que sea una de las mejores -si no la mejor- de la feria.
Enrique Ponce cortó una oreja en su segundo, y toreó muy bien en su primero. En ese primer toro empezó muy despegado dando trapazos, mezclando buenos pases con otros movidos. La faena fue a más. Mató mal. En su segundo hizo un despliegue de su saber y de su arte. Si bien con la mano izquierda no se acopló como debiera, con la derecha estuvo muy bien, ligando los pases siempre. Pero los momentos exquisitos, de una belleza incontestable, los hizo con una pierna flexionada y la otra haciendo escuadra con la rodilla para dibujar tres pases en uno: un derechazo seguido de un pase cambiado, para rematarlo con un trincherazo. Eso lo repitió exquisitamente. Queda muy pobre describirlo. Había que verlos. En esos momentos el arte de torear se convertia en una segunda naturaleza. Muy bien Enrique Ponce, que hacía la número 52 de sus actuaciones en el coso bilbaíno.
David Mora pechó con un toro nada fácil en su primero, quizás el más complicado de los seis. Estuvo valiente. Mató de una gran estocada. La oreja se la dieron por la espada. Sin embargo, en su segundo estuvo por debajo del toro. Citó de lejos, dando pases largos y mandones pero no desarrolló toda la calidad torera que atesora en sus muñecas, tal como lo demostró el día que alternó con Morante.
Daniel Luque toreó muy bien su primero con las dos manos. Ligó y templó. Era un primor verle desplegar un grandísimo gusto y torería. Muy bien. Mató mal. Perdió la oreja que se había ganado con su buena faena. En su segundo, toreó para la galería. Se puso fuera de cacho. No se cruzaba y los pases eran, por tanto, mentirosos.
Afortunadamente, después de lo de Morante, puede comprobarse que todavía queda sitio en el mundo de los toros para aquellos diestros que quieren demostrar que el toreo está vivo.

También vamos a reproducir la opinión de D. Alfredo Casas realizada para elcorreo.com:
   Bendito encaste Núñez  


No será un servidor quien caiga en la tentación de recurrir al manido e incierto tópico del 'monoencaste' Domecq para ensalzar las virtudes de los toros de procedencia Núñez. La que armó don Carlos en 30 años. A día de hoy, en pleno siglo XXI, aún perduran los frutos de su meticulosa selección. Aunque sean contadas las divisas que continúan manteniéndose fieles a tan extraordinario encaste. Buena parte de culpa y responsabilidad la tienen las empresas taurinas, que se pliegan permanentemente a los caprichos y pretensiones de las acomodadas figuras del toreo.

Bendito sea el encaste Núñez. Y la Junta Administrativa de Vista Alegre que, asesorada por la Casa Chopera, nuevamente anunció en Bilbao a los toros de Alcurrucén; pese a que eran escasos, me sobran dedos de una mano, los toreros con categoría de 'figuras' dispuestos a estoquear tan comprometido encierro. Por cierto, Sebastián Castella, el gallo francés, era uno de ellos.
Gran corrida la que los hermanos Lozano lidiaron ayer tarde en el ruedo de la calle Martín Agüero. Aunque de heterogéneas hechuras, magníficamente presentada. Imposible un solo reproche. Y, por si fuera poco, variopinta por su desigual y sugerente pelaje: castaño, listón, girón y gargantillo el primero; negro listón el segundo; berrendo en negro, listón, meano, calcetero y gargantillo el tercero; colorado chorreado el cuarto; negro chorreado en morcillo el quinto y colorado, bragado, meano, girón y careto el sexto. Toros para todos los gustos. Como en botica. Con todo, tan distinguida presentación, no debe ensombrecer el destacado comportamiento de los astados. Seis de seis. Difícil logro. Casi como acertar la 'euromillonaria'.
Abrió festejo un toro encastado, enrazado, con transmisión y motor -a pesar de lo mucho que le dieron en varas-. El primer toro de Mora fue astado combativo, temperamental, exigente y con fondo de bravo. Cuanto más le exigió su matador, más se empleó. Ojo, siempre supo lo que se dejó detrás. El tercero en el orden de lidia fue un morlaco encastado, templado y de gran clase. Por ponerle un pero, con el fondo justo. El segundo del lote de Enrique Ponce fue nada más que extraordinario. El sueño de un torero. Una incansable máquina de embestir con fijeza, acompasado ritmo, clase, nobleza y profundidad. El quinto hizo bueno el dicho taurino. También encastado, fue astado de emotivas arrancadas. Y el sexto, el más justito de raza y fondo de la corrida, pero encastado, noble, enclasado y colaborador. Un toro de dulce. Como toda la corrida.

martes, 23 de agosto de 2011

BILBAO-BILBO. ASTE NAGUSIA 2011. Crónica del 3º festejo. YMBRO/ URDIALES, JIMÉNEZ, TEJELA

Diego Urdiales, en la cogida que sufrió en su primer toro.- FERNANDO DOMINGO-ALDAMABILBAO/BILBO. Plaza de Vista Alegre.Lunes 22 de agosto. Tercera corrida de feria. Media entrada.




Toros de Fuente Ymbro: excelente presentación, con buen juego, destacando por su calidad el primero, y complicado el cuarto.

Diego Urdiales: pinchazo y estocada delantera (vuelta al ruedo); media estocada (ovación).
César Jiménez: bajonazo (silencio); pinchazo, pinchazo hondo y descabello (pitos).
Matías Tejela: estocada atravesada y descabello (silencio); media desprendida y descabello (silencio).

Reproducimos la excelente crónica, además de acertado toque de atención final, que realiza D.Luis Merino para elpais.com sobre este festejo:

El toreo hondo de urdiales

Los grandes pases los dio un torero modesto, que llegó sustituyendo a otro
Como remate de actuación hizo un quite por delantales ajustados al sexto


Con los toros de Fuente Ymbro había que estar en toreros. De los tres espadas solo uno lo estuvo. Este fue Diego Urdiales. En su primero, un muy buen toro, el riojano inició su actuación con un gran quite por chicuelinas, rematadas con dos medias verónicas espléndidas. En la faena dictó una lección del toreo con la mano derecha. Instrumentó cuatro tandas de derechazos como hacía muchos años los viejos aficionados del lugar no veían, los tejió Urdiales con suavidad exquisita, ligados, vibrantes, llevando al toro embebido. Repartió hondura a raudales. El público recibía las tandas con una emoción inmensa. Cuando se ve torear de aquella manera el que no sabe, sabe. Aun sabiendo que el toro no tenía un pase por el pitón izquierdo, el torero lo intentó. Y, en efecto, el toro le cogió zarandeándole por los aires. Por fortuna salió ileso, aunque podía haber sido una cogida muy seria. Se repuso y volvió a dar una tanda de gran calidad por la derecha, al modo de las anteriores.
Estos pases los da El Juli o Manzanares, e incluso José Tomás, y estamos diciendo que son los mejores muletazos del siglo XX y siglo XXI juntos. Pues no señor. Los firmó un torero modesto al que solo le ponen con las corridas duras. Ayer entró en el cartel, sustituyendo a otro torero. Su segundo, el cuarto de la tarde, fue el toro con más peligro. Pero el torero estuvo muy digno, fajándose con el astado, y estando por encima del toro. Como remate de actuación hizo un quite por delantales ajustados al sexto, con una media belmontina excelente.
Los otros dos toreros, César Jiménez y Matías Tejela, no estuvieron a la altura de sus toros. Mandaron pegar en varas al tercero y al quinto. Cabe citar algunas tandas con ambas manos por parte de Tejela en el tercero y algunos muletazos con la derecha de Jiménez en el segundo, y poco más. Varios pasajes de sus faenas fueron ambiguos y difusos como las luces de los prostíbulos.
Mas dejemos que el toreo que exhiben las figuras reinen en este extraño planeta de los toros. Ese toreo sin cargar la suerte, ventajista, donde prima lo superficial. Ese toreo que tiene todo el apoyo de los palmeros oficiales, quienes son los encargados de insultar a los presidentes cuando estos son renuentes a otorgar orejas a sus ídolos (porque cobran a tanto la oreja).
Si como digo, se torea desde la superficialidad ventajista, lejos de lo profundo, donde el público mayoritariamente inexperto no distingue entre ventaja y verdad, nada mejor como guardar en la memoria el toreo que mostró ayer un muchacho desparramando hondura y torería, desde las zapatillas hasta el último rizo negro de la montera.

lunes, 22 de agosto de 2011

BILBAO/BILBO. CORRIDAS GENERALES 2011. Crónica de la corrida de toros del domingo 21 de agosto. MIURA / PADILLA, RAFAELILLO, VELASCO



BILBAO. Plaza de Vista Alegre. 21 de agosto. Segunda corrida de feria. Menos de media Toros de Miura: sin fuerza, sin calidad, devueltos el segundo y el sexto por inválidos, salieron uno de La Campana y otro del Marqués de Domecq, de deficiente valor. Juan José Padilla: estocada caída (silencio); estocada baja (ovación).Rafaelillo: dos pinchazos y estocada (silencio); pinchazo, estocada defectuosa y dos descabellos (gran ovación).Raúl Velasco: media estocada y descabello (silencio); estocada baja (silencio).

Reproducimos la crónica que realiza para elpais.com D.José Luís Merino, sobre este festejo.

Tarde bochornosa

Sepan los miembros de la Junta Administrativa de la plaza de toros de Bilbao que el espectáculo bochornoso de ayer no fue un accidente, ni una mala tarde como tantas que se dan en el mundo de los toros. Lo de ayer fue la crónica de un lamentable espectáculo anunciado.

En primer lugar, los toros de Miura estaban muy bien sin venir a Bilbao, como se hiciera años atrás. ¿Qué méritos creía la junta que se daban para anunciar esos toros en el año que estamos? Ninguno. Sépanlo bien, ninguno. En segundo, no se sabe quién aconsejó contratar a un torero sin sitio como Raúl Velasco, sin recursos y, por lo mostrado, sin valor, para sustituir a Serafín Marín. Y tercero, ¿puede alguien valorar el que Juan José Padilla sea contratado dos tardes en una feria de una plaza de toros que se precie?
La respuesta más rotunda se la dio el público dejando al descubierto un sinnúmero de asientos vacíos. Si tienen criterio riguroso deberían reflexionar sobre lo ocurrido ayer.
Y menos mal que hubo un torero con pundonor llamado Rafaelillo. Su faena al quinto de la tarde, después de que el toro le diera una tarascada y le mandara por los aires, fue vibrante ante un toro que le quería materialmente "comer". El valor que puso el torero, a juicio de todos, vale por las inmensas florituras que realizan las demás figuras del toreo. Hasta las bellísimas nubes que salieron, después de la tronada, estaban contemplando extasiadas a un hombre valiente como pocos.
Juan José Padilla, como siempre, basto y vulgar. Con la particularidad de que le tocó en suerte el único toro manejable.
Y el sustituto de Serafín Marín, el citado Raúl Velasco, hay que contabilizarlo como si no estuviera, fuera de unos lances con gusto al sexto de la tarde.
Dicho lo anterior, las corridas llamadas duras, tal la de Miura de ayer, las figuras del toreo, incluidos los Armani, no quieren verlas ni siquiera en vídeo. De ahí que las tengan que lidiar los toreros modestos, jóvenes -y no tan jóvenes- con su punto compulsivo de desesperación que salen a jugarse la vida cada tarde. A pesar de todo, incluida la Junta Administrativa, ellos son los que mantienen la poca y, a la vez, gran verdad de esta gran mentira en que han convertido los taurinos de pan y melón del espectáculo taurómaco.
Pero todos sabemos que la verdad es mucho más compleja que el cliché y vendrán las figuras a partir del martes a llevarse las orejas que le regalará el respetable, al tiempo que se llevan las cifras millonarias.

lunes, 17 de agosto de 2009

BILBAO- CORRIDAS GENERALES 2009. Crónica de la corrida celebrada el 16 de agosto, Segunda de Feria.

Reproducimos la crónica de la corrida de toros celebrada en Bilbao, dentro de las de las Corridas Generales 2009, que realiza D. JoséLuis Merino para El País.
Sergio Aguilar, durante su faena al quinto toro de la tarde en Bilbao.- FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Toros de La Quinta: parejos de peso, manejables excepto el segundo. Los mejores 4º y, sobre todo, el 5º.
Antonio Barrera: estocada ladeada -aviso- y dos descabellos (ovación); media estocada -aviso- y descabello (aplausos).
Sergio Aguilar: pinchazo y bajonazo (silencio); estocada atravesada -aviso- y media estocada (silencio)
Iván Fandiño: estocada pelín caída (oreja); pinchazo, pinchazo hondo y descabello (aplausos).
Plaza de toros de Vista Alegre. 16 de agosto. Segunda de feria. Más de media entrada.

LA CRÓNICA

Metafísica animalística

Los toros de La Quinta estuvieron por encima de los toreros. De los diestros se salva Iván Fandiño. Lanceó con aseo a su primero, rematando con una buena media verónica. Después de un excelente trasteo muleteó con pundonor y entrega. Al final de su faena llegaron los momentos más toreros de la tarde. Se debió a dos series con la mano derecha trazadas con gusto, temple y torería.

Lo de más interés estuvo de lado de los toros. El primero fue manejable. El segundo acabó por ser un toro difícil. El tercero se dejó torear al final. Los toros cuarto y quinto, sobre todo este último, fueron los mejores de la corrida. El sexto no valía mucho porque era un toro sosote, un auténtico muermo.
Mas los toros, todos ellos, tenían una cualidad extraña. De salida acometían con genio, pero en cuanto recibía las pertinentes varas se aplomaban. Se quedaban medio pasmados. Era como si necesitaran unos momentáneos ejercicios espirituales para bovinos aunque de poca duración. Una vez concluían sus meditaciones, o esa especie de metafísica animalística, y en cuanto veían a los subalternos dispuestos a prenderles las banderillas los toros acometían como si llevaran un motor de galolina adicional pegado a los costillares. En términos toreros, puede decirse que se aplomaban en varas para rehacerse en banderillas. Todo un caso clínico-veterinario.
De Antonio Barrera no se puede decir sino que vino a sustituir a El Fundi -un torero que se ha ganado el respeto de los buenos aficionados-, y lo hizo por puro enchufe. Un torero de tan poco fuste no puede sustituir a un torerazo. Se comportó como un pegapases vulgar. En cuanto a Sergio Aguilar, se dejó escapar un toro, el quinto, de mucha calidad. Un toro rabiblanco que se desplazaba de largo y estaba pidiendo a gritos un torero de los pies a la cabeza. Y en Aguilar ese torero de los pies a la cabeza no apareció por ningún lado. Se contabilizan algunos derechazos templados, otros ligados, y dos naturales ajustadísimos, además de un remate de pecho. Ahí quedó todo. Le faltó mucho.
Eso sí, algunos toreros de plata lucieron más que sus jefes, como por ejemplo Antonio Prieto y Tito de Salamanca, por los piqueros, y Pedro Lara y Pepín Monje entre los banderilleros.
La primera sustitución, tal la de El Fundi, ha sido desacertada. Ahora hace falta saber quién sustituirá hoy a Morante de la Puebla, en caso de que realmente no pueda acudir a torear en el coso de Vista Alegre. ¿Habrá que esperar a otro desajuste o falta de acierto? Esperemos. JOSÉ LUIS MERINO - Bilbao - 17/08/2009